No son números, son vidas, son historias… y una es la mía
por Jimena Ruiz
Nací en 1975, un año antes del golpe.
Pero mi historia no empezó conmigo, empezó antes, en un tiempo del que todavía hoy sigo tratando de entender quién soy y de dónde vengo. Nunca escribí sobre esto. No es fácil. Pero, hoy pido permiso para hacerlo.
Soy de las que crecieron con preguntas.
De las que aprendieron a mirar los papeles más de una vez, a leer entre líneas, a notar que algo no cerraba.
Soy de las que se hicieron un ADN en Abuelas, esperando que la ciencia pudiera decir lo que el silencio nunca explicó.
Pero no todos aparecieron.
No todos saben dónde están.
Y entonces la espera sigue, y la identidad sigue siendo una pregunta abierta.
Tengo recuerdos de mi infancia en Vicente López.
La Plaza San Martín, la barranca, los árboles.
Recuerdos que en su momento parecían normales, pero que con los años se volvieron extraños.
¿Por qué mi padre me saludaba desde el otro lado de la barranca, escondido detrás de un árbol?
¿Por qué mi madre miraba para otro lado?
¿Por qué en mi certificado de nacimiento el DNI pertenece a una mujer de Santa Fe y no a mi madre?
Son preguntas que me acompañan desde siempre.
Preguntas que no elegí tener.
Preguntas con las que aprendí a vivir, aunque duelan.
Preguntas que tal vez nunca tengan respuesta.
Por eso, cuando hoy escucho decir desde el gobierno nacional que no fueron 30.000, algo dentro mío se estremece.
No es una discusión de números.
No es política.
Es memoria.
Es historia.
Es la vida de miles de personas.
Es la vida de quienes todavía estamos buscando saber quiénes somos.
El negacionismo duele porque niega también nuestras preguntas.
Niega nuestras dudas.
Niega nuestras ausencias.
Niega a los que no están y a los que seguimos esperando.
A 50 años de la dictadura, yo no tengo certezas.
Tengo recuerdos sueltos, papeles que no coinciden, silencios que pesan y una identidad que todavía estoy tratando de armar.
Y también tengo otra pregunta, que nunca me animé a hacer en voz alta.
¿Qué sabías, mamá?
¿Por qué no pudiste decirme la verdad?
Y en medio de todo, hay una dolorosa duda que me acompaña desde siempre.
¿Qué pasó con vos, papá?



