Una Sección con muchos frentes y alto interés político: ¿el reverso del abstencionismo?
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En la Segunda Sección Electoral bonaerense, que agrupa 15 municipios, entre ellos el nuestro, se presentan 10 frentes para competir en las legislativas del próximo 7 de septiembre. Esta multiplicidad de espacios refleja un mapa político fragmentado… pero también una ciudadanía que, lejos de lo que podría suponerse por la baja participación en las urnas, se muestra cada vez más politizada.
Según una reciente encuesta nacional del observatorio Pulsar.UBA, el 55 % de los argentinos se declara muy o bastante interesado en la política, frente a apenas un 15 % que dice no tener ningún interés. El dato rompe con el supuesto de que hay apatía: el interés crece, especialmente entre mujeres y en el interior del país, fuera del AMBA. De hecho, en la Segunda Sección ese interés convive con una constante: muchas boletas, pocos nombres nuevos.
En Areco, el reparto es el mismo… con otros sellos
Los armados electorales locales avanzan entre reacomodamientos y viejas figuras que buscan renovar mandato o volver al Concejo. Las caras son conocidas, aunque los colores partidarios cambien de elección en elección.
Del lado del oficialismo, Francisco Ratto alineará su boleta local con La Libertad Avanza, pese a encabezar formalmente el vecinalismo Viva Areco. En este punto no podemos dejar de mencionar -o de recordar- que ni el color tradicional del partido le estaría quedando al Intendente. Ahora será violeta. Su principal operador político, Miguel Amadeo, es hombre del PRO, partido que ya confirmó su integración al frente libertario a nivel provincial.
En Areco, Juan Zerboni quedó como coordinador distrital de LLA y ya iniciaron las negociaciones para cerrar acuerdos con otros espacios.
Mientras tanto, la UCR local rompió con Ratto tras la decisión del PRO de aliarse con Milei. Ahora forma parte de Somos Buenos Aires, una alianza amplia que reúne a sectores como los de Stolbizer, Randazzo, Joaquín de la Torre, Monzó y Facundo Manes. La fractura radical–vecinalista ya es inocultable.
El peronismo va por la unidad (y con nombres ya conocidos)
En el otro extremo, el peronismo parece haber logrado lo que los demás no: unidad interna y definición territorial. En la provincia se presenta bajo el sello Fuerza Patria y en Areco ya trabaja en el armado de listas.
Entre los nombres que suenan para encabezar, aparecen figuras con recorrido en la gestión y la política local: Luján Demergasso (docente, ex concejal y consejera escolar), Agustín Casares (ex candidato a intendente y ex funcionario de la gestión Durañona), Ramiro Ramallo (de La Cámpora, con fuerte trabajo territorial) y Juan Riera (actual Director Provincial de Hospitales y también ex concejal).
Nadie nuevo. Mucho rodaje.
El factor Passaglia y una incógnita local: ¿y Coria?
En San Antonio de Areco, el espacio Areco Puede, asociado al armado Hechos que lideran los hermanos Passaglia en la Segunda Sección Electoral y con vínculos directos con La Libertad Avanza.
Hasta ahora, no se han difundido los nombres que completarán la lista de concejales y consejeros escolares de Areco Puede para las elecciones de septiembre. Por ahora, los nombres que suenan son Luis “Lucho” Gutiérrez, Agustín Godoy y Alejandro Coria.
¿Y Martín Vivanco? Desde febrero no hay novedades públicas sobre su rol en el espacio, donde había sido anunciado como uno de los referentes locales junto a Coria.
Las últimas referencias lo mostraban activo en la consolidación del armado libertario, pero el silencio posterior deja abierta la duda: ¿sigue en el proyecto o se corrió en puntas de pie?
Se sabe, eso sí, que Hechos presentará listas propias en los 15 distritos de la Segunda Sección, incluyendo Areco.
Pero el el equipo local claramente no está consolidado… ¿van a empadronar a tres personas o todavía están esperando un milagro libertario?
¿Una ciudadanía atenta pero desconectada?
La encuesta de Pulsar UBA también marca otro dato fuerte: los argentinos están más atentos que nunca a la política, pero menos dispuestos a participar en sus formas tradicionales, como el voto o la militancia. Se interesan, debaten, siguen medios con opiniones opuestas a las propias y mantienen vínculos afectivos con personas de otras ideologías. La famosa “grieta” no rompe amistades -a veces- ni parejas. El desinterés no es tal, pero el compromiso cambió de forma.
¿Qué implica para la campaña?
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Competencia cerrada y voto volátil: con 10 frentes anotados, la Segunda Sección se vuelve terreno de disputa voto a voto.
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Múltiples opciones, poco entusiasmo: las boletas ofrecen variedad partidaria, pero poca renovación personal.
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Una audiencia crítica y transversal: el desafío será captar la atención de un electorado informado, pero desconfiado de los aparatos políticos.
La Segunda Sección es el escenario de una paradoja: un electorado fragmentado, con muchas ofertas, pero pocas caras nuevas, y una ciudadanía cada vez más atenta, aunque no necesariamente activa en términos clásicos.
Las campañas que comprendan este nuevo mapa, menos épico, más realista, más cercano a la vida cotidiana, podrían encontrar una oportunidad. Porque el problema no es que no haya interés. El desafío es lograr representar ese interés con algo más que siglas recicladas.

