Areco vivió este fin de semana un Día del Niño lleno de propuestas. Entre tantas actividades que se ofrecieron, se destacaron la celebración de la Juventud Radical en la plaza Raúl Alfonsín y el festejo popular de la familia Cufré en el barrio Municipal. Ambas postales dejaron la misma huella: cientos de chicos jugando y familias unidas en torno a la alegría y la solidaridad.
Belén Rodríguez, presidenta de la Juventud Radical
La plaza Raúl Alfonsín se vistió de colores. Hubo juegos, manualidades, meriendas y un espacio pensado para que ningún niño quedara afuera. Belén Rodríguez, presidenta de la Juventud Radical, contó el detrás de escena:
“Estuvimos todos trabajando varias semanas, porque bueno, tiene mucha organización. También porque somos varios acá y todos trabajábamos, todos estudiamos, entonces como que lleva bastante tiempo hacer esto. La verdad que nos sorprendió muchísimo la cantidad de chicos… fue hermosa la cantidad de chicos que lograron venir hoy”.
El entusiasmo de la juventud era palpable
El clima era de entusiasmo compartido: chicos corriendo con tickets en la mano, cambiándolos por premios como si fueran monedas mágicas.
“Ellos vienen y los canjean como si fuera un kiosco. Entonces les encanta porque ven a sus papás ir a comprar y les da ilusión poder comprarse ellos los juguetitos”, explicó Belén.
La dirigente juvenil también subrayó el sentido social del encuentro:
“Creemos que la política es el camino para cambiar la sociedad, pero también entendemos que la ayuda solidaria es muy importante. Te acerca a los demás, te muestra otras realidades. Hoy estamos en una situación económica y social difícil, y es muy importante que logremos acercarnos a la gente y ayudarlos desde las diferentes necesidades que puedan tener”.
El barrio Municipal y la familia que sostiene
A unas cuadras de allí, el barrio Municipal se iluminó pese al cielo gris.Entre inflables gigantes, música y el bullicio de decenas de familias, la familia Cufré puso el alma en una jornada inolvidable.
Franco Cufré, organizador del encuentro, resumió el espíritu:
“Puede ser un día gris, pero la sonrisa y la felicidad de los chicos… nosotros trabajamos para que ellos disfruten de su día y tengan un día lindo. Mucha gente colaboró así que agradecido a ellos ”.
El festejo no se entiende sin el comedor que sostiene la familia hace siete años, todos los sábados al mediodía, en el mismo barrio.
“Nosotros tenemos un comedor que ya hace 7 años funciona. Damos almuerzo, trabajamos con eso acá en el barrio municipal. Se ven las necesidades… tratamos de darle una mano a los chicos para que no les falte nada”, explicó Franco.
El comedor llega a entre 25 y 30 familias cada semana, y funciona gracias al trabajo colectivo.
“Acá está mi mamá, mi hermana, mi señora, mis tías… gracias a ellos esto salió tan lindo. Y también a la gente que colabora con alimentos, aunque no quieran ser nombrados. Mi mamá es la cocinera. Ella es la que cocina todo. La verdad que gracias a todos ellos podemos seguir”.
Dos fuegos que se encuentran
En la plaza o en el barrio, con banderas partidarias o con ollas populares, el Día del Niño en Areco dejó la misma postal: cientos de chicos corriendo, riendo, compartiendo. Y detrás, adultos que creen que la alegría también se construye con organización, solidaridad y compromiso.
“Esto es para ellos, para los chicos, cerró Franco Cufré, lo están disfrutando, y eso te motiva a seguir”.
Estas fueron solo dos de las muchas celebraciones que se multiplicaron en Areco este fin de semana, pero alcanzaron para mostrar la fuerza de una comunidad que se une en lo esencial: hacer felices a nuestros niños.