Peña por los 350 años del natalicio de José Ruiz de Arellano: tradición y memoria
La esquina de Arellano y Zerboni se volvió patio: pañuelos al aire, guitarras encendidas y un pueblo reunido para agradecer su origen. La peña en conmemoración del 350° natalicio de José Ruiz de Arellano -fundador de San Antonio de Areco- fue una tarde de abrazo colectivo, con danzas, música en vivo del Dúo Areco y palabras que pusieron historia en presente.

El historiador Juan Lucero abrió la evocación situando al protagonista del homenaje: “Nació en Navarra, en Villa del Milagro, el 1675, un 3 de septiembre. Hoy 6, lo conmemoramos y festejamos su cumpleaños”. Recordó su llegada adolescente al Río de la Plata: “Va a llegar a Buenos Aires con apenas 16 años” y el vínculo con estos pagos a través de Rosa de Giles. Desde aquella capilla inicial, la comunidad empezó a crecer alrededor del templo, hasta convertirse en pueblo.

Lucero resumió el gesto fundacional: “Arellano dejó formada una población. Una población que hoy lleva el nombre orgulloso de San Antonio de Areco… como partido, como localidad, como ciudad”. También compartió un dato que humaniza la epopeya: “Nunca pudo volver a España.” La vida entera quedó anclada en la estancia y, con ella, la decisión de donar tierras para que la parroquia pudiera vender lotes y consolidar el trazado del pueblo.

La música del Dúo Areco acompañó la tarde como un hilo que une generaciones. Parejas, familias y visitantes se sumaron al baile, mientras grandes y chicos se lucían con nuestra danza, otros contaban recuerdos. Fue una celebración sencilla y luminosa de esas que hacen visible el entramado comunitario.
El cierre volvió a la voz de Lucero, con una frase que condensó el espíritu del encuentro: “Por eso festejamos con alegría, conmemoramos también con alegría este recuerdo por 350 años del nacimiento del que fue fundador de San Antonio de Areco.”
Historia, música y baile: una peña que nos devolvió -entre pañuelos y danzas- la certeza de que Areco sigue celebrando sus raíces.
