¿LOS CUATRO A LA FINAL?
por César Ferri
Es imposible, porque el reglamento establece que sean dos los equipos que en la última instancia -y cara a cara- decidan quién se queda con el Torneo Apertura de Fútbol masculino de Primera División; pero dados los resultados y el trámite de las dos semifinales jugadas en la tarde dominguera, la pregunta bien podría ajustarse a la realidad.
Primeramente, en Capitán Sarmiento, Rivadavia obtuvo un empate frente al siempre duro San Carlos, 1 a 1, que le permite pensar que el domingo, en nuestras tierras, las condiciones pueden ser favorables. Más de 150 “Panzanegras” pintaron de blanco y negro la tarde Sarmientera, que desde muy temprano les regaló una sonrisa: allá por el primer cuarto de hora Tomás Gallardo encendió un DRS que podría ser la envidia de Max Verstappen o Lando Norris, y dejando rivales atrás le apuntó al arco; tal vez entraba, o quizá la habría sacado un defensor, pero apareció el Keke Benítez para mandarla a guardar.
Poco duró la alegría, porque a los 20’ Andrés Tijerat cometió el grave error de aplicarle un codazo a un rival, y estando el juego detenido. Eso alteró los ánimos y los planes en el equipo de la Av. Vieytes, y esa cancha -que de por sí es de grandes dimensiones- se transformó en otra de las cuestiones a resolver. En estas instancias una acción como esa puede ser letal, y tirar por la borda todo el trabajo del año. Maxi Sánchez reacomodó las piezas, resignificó funciones y la prioridad pasó a ser “resistir, y después vemos”.
Y ese “aguante” se quebró cuando a poco de terminar apareció el centrodelantero Giovanni Tegaldi para poner el 1 a 1 que selló la chapa final. En definitiva, el ‘Panza’ se trajo un buen resultado y confía en que el domingo, en la Fitte y con su gente alentando los 90’, le regale el paso a la final del certamen y contra otro equipo arequero.
Acá, en la Capital Nacional de la Tradición, y donde el fútbol es una de las pasiones más arraigadas, San Patricio y River también quedaron a mano, pero sin goles. En un partido en el que durante la mayor parte del trámite -especialmente en el primer tiempo- se dio una paridad absoluta y los equipos siendo el fiel reflejo de su ADN.
El Trébol alineado a la prolijidad y el buen manejo, y River siendo vertiginoso, dinámico y vertical; y con otro aspecto que venimos subrayando en el equipo de Enzo Canali: la solidez defensiva que construye una muralla a la que los rivales casi que no pueden encontrarle la vuelta; si para muestra sobra un botón podríamos decir que nombres de fuste como Manuel Blanco, Pedro Cairo y el resto de los del Trébol, casi que no aparecieron en toda la tarde.
El segundo tiempo fue sí más favorable a los de la Plaza Belgrano, y aunque no pudo concretar, dejó la sensación de que “estaba para más”. Sobre el final perdió, por expulsión por doble amarilla, una carta ofensiva importante: Alexis Quiroga. Estos dos equipos, de innegable jerarquía y eficiencia -cada uno con su impronta- nos dejan muy en claro que el próximo domingo se van a jugar el resto y hasta la última idea y sacrificio. El que mejor resuelva ese jeroglífico que es el fútbol en el partido de vuelta, se quedará con uno de los dos boletos a la final.
1 a 1 en Sarmiento, 0 a 0 en la Fitte, y falta que de estos cuatro equipos (Rivadavia, San Carlos, San Patricio y River) dos accedan al último de los escalones por un título. La sociedad futbolera de Areco sabe que la doble jornada del próximo domingo es como una misa para la comunidad católica: de asistencia obligatoria; y perdérsela sería un pecado.
