Inundaciones y política embarrada: el conflicto que no se seca en Areco

          En pocas líneas

  • La inundación del 16 de mayo volvió a golpear a San Antonio de Areco y reabrió heridas que no terminan de cerrar desde 2009.
  • Obras inconclusas, peleas políticas, descoordinación y vecinos que no bajan los brazos.
  • En esta nota, testimonios crudos de protagonistas que lo vivieron y lo siguen padeciendo como el vecino Fabián Calabrono. 
  • Estela Lennon y Francisco Durañona, ex intendentes.
  • Una historia de 16 años donde el agua baja, pero el barro queda.

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Obras inconclusas, peleas políticas, falta de coordinación y vecinos que siguen poniendo el cuerpo. Los testimonios crudos de Fabián Calabrono, Estela Lennon y Francisco Durañona reconstruyen 16 años de conflicto donde el agua baja, pero el barro queda. 

El 16 de mayo de 2024 el agua volvió a entrar en las casas de San Antonio de Areco. Otra vez. Pero esta vez no se trató de un fenómeno imprevisible. Hoy existen herramientas de monitoreo, de prevención, de alerta temprana, de planificación hidráulica, que no estaban disponibles en 2009 cuando todo comenzó al hablar de la historia reciente local.  Sin embargo, se venia la noche en pleno de otoño y bajo el agua. Y sumergidos en la vieja pelea política de siempre.

La inundación expuso no solo las falencias estructurales, sino las fracturas profundas de la dirigencia política local. Los testimonios de vecinos, ex intendentes y actores centrales de la historia reciente muestran cómo se fue gestando esta trama de frustraciones, abandono y conflictos que hoy mantiene a Areco en riesgo.

Mientras la política discute expropiaciones y permisos para avanzar sobre el ensanche aguas abajo, la obra de ampliación del puente sobre la Ruta 41 sigue inconclusa. Las retenciones aguas arriba, que el plan original del río Areco incluía como claves, nunca se ejecutaron.

Y cuando el agua volvió a subir, el pueblo también volvió a dividirse. Esta vez, el conflicto no solo fue el agua: también fue el cruce público entre el intendente Francisco Ratto y el jefe de bomberos Guillermo Testoni. Pura estrategia de distracción del Intendente Ratto para que no hable del fondo del problema. 

El vecino Fabián Calabrono lo cuenta con dureza:

“No hubo un control absolutamente de nada, no hubo organización. ¿Y sabés por qué no la hay? Porque el señor Intendente está peleado con el señor Testoni, jefe de bomberos, y en el medio estamos nosotros los vecinos.”

Pero no solo apunta a la pelea política. Fabián expresa algo más profundo, un agotamiento social:

“Lo que quieren los políticos es eso, que nosotros de alguna manera no los molestemos, que no participemos. Y lo están logrando por cansancio.”

Mientras los vecinos luchaban solos, los bomberos acudieron, como siempre. “Yo llamé a Testoni el día de la inundación a las 12 del mediodía —relata Calabrono— y le pedí ayuda por la mamá de un amigo, que está en mi casa con la cadera quebrada. A las 4 de la tarde él, junto con la ambulancia, estaban en la casa sacándola.”

El contraste con el rol del municipio es brutal: “Del municipio, de Defensa Civil, no se habló tampoco. ¿Por qué Defensa Civil tampoco anduvo? ¿Por qué no tiene un móvil? ¿Por qué se le llenó de agua el bote dentro del galpón?”

2016-2019: años frenados

El ex intendente Francisco Durañona, quien gobernó entre 2011 y 2019, pone el foco en las decisiones que agravaron el cuadro:

“En el 2016 se frenaron las obras que estaban planificadas dentro del plan de manejo de la cuenca hídrica del río Areco. Se eliminó del plan la obra de las retenciones aguas arriba por la presión de 3 o 4 propietarios con peso político. Se reemplazó por el ensanche aguas abajo. Luego la obra se trabó por no tener los permisos necesarios con los frentistas.”

Durañona fue lapidario:

“Entre 2016 y 2024 tuvimos ocho años suspendidas las obras del río por caprichos, por cambios en el plan de obras. Y eso, por supuesto, también tuvo una incidencia en esta última inundación.”

Pero no es solo cuestión de ingeniería:

“No solamente no se actuó aprovechando las enormes herramientas tecnológicas que hoy hay para prevenir. Hoy es lo más sencillo y barato que existe. Tiene que ver con gestión, responsabilidad y trabajo.”

2009-2015: las bases del problema

En la historia reciente arquera las crecidas que comenzaron a golpear fuerte desde fines de 2009 marcaron un antes y un después en la historia reciente de Areco.

A 16 años de aquella inundación histórica, la ex intendenta Estela Lennon admite que sigue llevando sobre los hombros las secuelas emocionales de aquella crisis:

“Nunca pensé que se iban a manifestar en la puerta de mi casa para decirme que yo era la culpable. Eso fue muy doloroso porque yo era la cabeza que representaba al pueblo y era obvio que me iban a culpar.”

Fueron años difíciles, marcados por la angustia personal:

“Son una pila de años que traté durante tanto tiempo de borrar, no de evitar, por Dios, para nada, pero de borrar”

En 2009 no existía ni el monitoreo satelital, ni los sistemas de alerta por celular, ni las plataformas predictivas de caudales que hoy sí existen. Aún así, Lennon destaca la organización que lograron construir sobre la marcha:

“La comunicación fue fantástica. Cada uno en su barrio tenía un referente, alguien que informaba. Eso mantuvo a la gente informada y calma.”

Paradójicamente, Lennon recibió más respaldo político de la provincia que del propio partido vecinalista que la había llevado a la intendencia:

“Scioli acompañó mucho, nos dejó gente en el Municipio y estuvimos trabajando codo a codo. Esto lo reconozco como persona, no sé si mi partido estaría de acuerdo con lo que digo.”

Las posteriores inundaciones de 2014 y 2015 agravaron la crisis. El hospital quedó aislado, hubo cientos de evacuados, las clases suspendidas, y los mismos barrios de siempre anegados nuevamente.

Hoy, al observar el manejo de la última inundación, Estela no oculta su frustración al comparar el nivel de descoordinación actual:

“Entendés que aquellos lo hacíamos sin contar con información, y ahora que cuentan con toda la información, no se actuó en consecuencia.”

El conflicto entre el intendente Francisco Ratto y el jefe de bomberos Guillermo Testoni la descompone:

“Si Testoni no cumplió con las expectativas de Ratto, bueno, creo que Ratto tiene lo suficiente como para ir: ‘Che flaco, vení, ¿qué está pasando? ¿Qué necesitamos?’. Y si no cumplió, voy a la provincia. Y señores, si el jefe de bomberos no responde a mi llamado, no me coqueteo ni por teléfono ni en charlas, ni en una conferencia.

Me parece una pelotudez: estamos contra el cuerpo de bomberos voluntarios de San Antonio de Areco y contra un intendente municipal, dos cabezas de nuestro pueblo. ¿Cómo vamos a discutir de esto? ¡Señores! Hay otros caminos.”

Y cierra su reflexión con un mensaje que resume el cansancio de quien todavía carga esa mochila:

“No quiero saber si el culpable es Testoni, que no fue, o si el culpable es Ratto, que está enconado con Testoni. Si Testoni no cumplió y había peligro de muerte: vení, Testoni, para acá de los bigotes salir.

Y si vos, Ratto, estás caliente con Testoni: hablá de otra manera, hermano. Estuvimos en una gran inundación, pero terrible, donde la gente también salió perdida. Esto no termina. Pensar un poquito de futuro. Yo no soy alarmista, pero eso, por más que pongamos obras…”

La grieta política también es ambiental

Durañona aporta una mirada que trasciende lo local y apunta a las decisiones del gobierno nacional actual:

“Tenemos un problema climático, medioambiental que nos afecta. Y 7 de cada 10 vecinos decidieron votar un espacio político nacional que no solamente niega el cambio climático, sino que se corrió de todos los espacios internacionales y nacionales, incluso aquellos que tienen financiamiento para encarar este tipo de cosas.”

El gobierno de Javier Milei retiró a la Argentina de la Agenda 2030 de la ONU, abandonó compromisos internacionales de reducción de emisiones y canceló líneas de financiamiento internacional para obras de mitigación hídrica. Esto no es un dato menor en un distrito donde las inundaciones ya no son un fenómeno extraordinario, sino recurrente.

Mientras el cambio climático acelera sus efectos -como lo demuestra la mayor frecuencia de las inundaciones en Areco- el retiro del Estado nacional deja a los municipios librados a sus propios medios, o peor aún, a la puja política interna.

“No es muy valiente agarrarse con alguien que está en situación de vulnerabilidad respecto del poder que tiene el intendente de turno”

El conflicto desatado entre el intendente Francisco Ratto y el jefe de bomberos Guillermo Testoni durante la última inundación dejó al descubierto otro viejo problema: el poder local encapsulado.

Durañona no esquiva el tema:

“Hay una asimetría. Vos tenés a la autoridad máxima del pueblo, que fue votada dos veces, y del otro lado a bomberos, una asociación sin fines de lucro que pone el cuerpo siempre. Me parece muy bajo que en un momento de crisis se busque un chivo expiatorio.”

Mientras tanto, el vecino Calabrono lo resume con la simpleza del que sigue embarrado cada vez:

“Seguimos patinando en el barro, y con suerte todavía que no se ahogó nadie, con suerte.”

Las aguas bajan, el barro queda

Areco fue fundada junto al río, y desde sus orígenes supo convivir con sus crecidas. Pero lo que hoy ocurre ya no es sólo obra de la naturaleza. El cambio climático -que ya nadie con seriedad puede negar- se cruza con años de obras interrumpidas, conflictos políticos sin resolver, mezquindades y abandono.

Las herramientas existen. La información existe. La tecnología existe. Pero la decisión política parece seguir atascada en el barro.

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