Hogar San Camilo (parte 1): Cuida a personas con discapacidad y colabora con el hospital, la crisis que expone un sistema al límite
Deudas acumuladas, falta de pagos y un sistema de salud exigido al máximo configuran un escenario donde las instituciones comienzan a sostenerse entre sí. En el Hogar San Camilo, la incertidumbre ya impacta en su funcionamiento cotidiano.
La crisis que atraviesa el Hogar San Camilo, empezó a ganar visibilidad a partir de una primera entrevista realizada en el programa televisivo De Pura Sceppa. Ese testimonio inicial tuvo continuidad en el ciclo radial Dinámica Matinal, luego en una publicación web y, más tarde, en su circulación a través de redes sociales, donde amplificó su alcance y fue retomado por medios locales, regionales y nacionales. A partir de allí, comenzaron a conocerse no sólo las dificultades financieras que enfrenta la institución, sino también el funcionamiento cada vez más frágil del sistema que la rodea.
A cargo de la institución, el sacerdote Francisco Berola describió en distintas entrevistas un escenario atravesado por deudas acumuladas de distintos niveles del Estado. “El Estado Nacional me debe, el Estado Provincial me debe”, señaló, al referirse a los atrasos en los pagos que sostienen el funcionamiento cotidiano del hogar, donde residen personas con discapacidades severas y, en muchos casos, sin red familiar.
En ese mismo relato, el sacerdote aportó una escena concreta que expone el nivel de deterioro operativo en el sistema de salud local: “El hospital tiene las máquinas detonadas”, afirmó, al explicar por qué actualmente el hogar se encarga de lavar la ropa del establecimiento municipal. La situación no es presentada como un conflicto, pero sí deja en evidencia un esquema en el que una institución dedicada al cuidado de personas con discapacidad termina absorbiendo tareas básicas de un hospital público.
La escena fue leída en una de las coberturas periodísticas como una suerte de lógica de “trueque”, en la que organizaciones que dependen del financiamiento estatal terminan articulando soluciones entre sí ante la falta de respuestas a tiempo. En paralelo, desde el hogar destacan la importancia del hospital local en la atención de urgencias, especialmente en casos que requieren oxígeno o intervenciones inmediatas, lo que refuerza un vínculo de cooperación que convive con limitaciones estructurales cada vez más visibles.
En ese entramado, el sistema de salud municipal aparece no sólo exigido, sino también condicionado por problemas de infraestructura que impactan en su funcionamiento cotidiano. Sin necesidad de un señalamiento directo, las propias escenas descriptas permiten observar cómo las dificultades en los distintos niveles del Estado -nacional, provincial y local- no sólo se acumulan, sino que se trasladan y reconfiguran en el territorio.
Según se desprende de los testimonios brindados por el responsable del hogar, en los últimos días se registraron acreditaciones aisladas: una factura de PAMI correspondiente al mes de febrero fue cancelada y desde organismos provinciales (IOMA) se informaron ingresos recientes dentro del circuito de prestaciones. Sin embargo, desde el programa federal Incluir Salud -dependiente del Estado nacional- no se habían registrado ingresos al momento de las declaraciones.
En ese contexto, la preocupación central pasa por la capacidad de sostener el funcionamiento inmediato. Con el cierre de mes de abril y sin certezas sobre nuevos desembolsos, el hogar enfrenta dificultades concretas para afrontar el pago de salarios. La incertidumbre no es hipotética: al momento de la entrevista, no se contaba con el dinero disponible para cubrir los sueldos en tiempo y forma, una situación inédita en la historia de la institución.
La falta de liquidez ya comenzó a impactar en otros aspectos sensibles de la gestión. Entre ellos, la imposibilidad de cumplir con cargas sociales y retenciones, obligaciones que forman parte del esquema formal de funcionamiento pero que, ante la falta de ingresos, quedaron relegadas frente a la necesidad de sostener la atención diaria.

