Guida O’Donnell, una vida dedicada a cuidar la tradición arequera

El 10 de mayo de 1999 nos dejaba Guida O’Donnell, una figura fundamental de la cultura popular de San Antonio de Areco.

Había nacido el 12 de abril de 1922 y dedicó su vida a preservar, enseñar y transmitir las danzas folklóricas que forman parte de la identidad de nuestro pueblo.

Guida fue reconocida como la primera Profesora Nacional de Danzas Nativas y Folklóricas de San Antonio de Areco, en una época donde sostener y enseñar las costumbres criollas era mucho más que una actividad cultural: era una forma de conservar viva la memoria colectiva de la ciudad.

Por sus clases pasaron generaciones enteras de vecinos. Allí no solamente se aprendían pasos de baile, sino también el respeto por las raíces, la música y las expresiones populares que hicieron de Areco un símbolo de la tradición argentina.

Su trabajo como recopiladora de las danzas arequeras fue además una tarea invaluable. Gracias a esa dedicación paciente y constante, muchas expresiones folklóricas locales lograron preservarse y continúan enseñándose hasta hoy, incluso en ámbitos académicos vinculados al folklore nacional.

Quienes la conocieron recuerdan su carácter firme, su enorme compromiso y la seriedad con la que defendía las tradiciones criollas. Guida entendía que la cultura popular no se mantiene sola: alguien tiene que cuidarla, transmitirla y enseñarla generación tras generación.

Por eso su nombre quedó para siempre en uno de los espacios más representativos de la cultura tradicional de la ciudad: el Patio Guida O’Donnell, ubicado frente a la Oficina de Turismo, donde habitualmente se realizan los tradicionales bailecitos criollos que siguen reuniendo a vecinos y visitantes alrededor de la música y la danza folklórica.

Y quizás por eso también llamó la atención que justamente este 10 de mayo, en el aniversario de su fallecimiento, no se hayan realizado esos encuentros habituales.

Porque más allá de los homenajes formales, la verdadera presencia de Guida O’Donnell sigue apareciendo cada vez que en Areco vuelve a sonar una guitarra, una chacarera, un triunfo o una huella.

A 27 años de su partida, San Antonio de Areco continúa recordando y agradeciendo a una mujer que dedicó su vida a cuidar parte de la identidad cultural del pueblo.

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