Fuerza Patria cerró su lista de unidad en Areco y quedó oficializada ante la Junta Electoral

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(Spoiler: el cuarto lugar no es tan cuarto como parece ya que podría ser tercero (o segundo): la aritmética de la política)

Luego de varias semanas de negociaciones internas y conversaciones entre sectores del peronismo local, Fuerza Patria logró cerrar una lista de unidad de cara a las elecciones del próximo 7 de septiembre en San Antonio de Areco. El acuerdo se alcanzó tras una reunión clave con el sector político del sindicato ATE, espacio con fuerte presencia dentro del armado.

El principal punto de tensión giraba en torno al lugar que ocuparía Patricia Medina, dirigente sindical que inicialmente aspiraba al segundo puesto. Finalmente, y con el objetivo de destrabar el cierre, aceptó el cuarto lugar lo que permitió avanzar hacia un esquema consensuado.

La nómina fue elevada oficialmente a la Junta Electoral y representa un armado diverso, con presencia de referentes sindicales, militancia territorial y figuras con trayectoria en el ámbito político local.

Candidatos a Concejales

  1. Ramiro Ramallo

  2. Viviana Sorchilli

  3. Agustín Casares

  4. Patricia Medina

  5. Ernesto Bauer

  6. Anahí González

  7. Roberto Carballo

Candidatos a Consejeros Escolares

  1. Maira Rodríguez

  2. Silvio Menconi

  3. Claudia Duarte

Con el cierre resuelto, Fuerza Patria se prepara ahora para la campaña electoral, con una propuesta que busca posicionarse como alternativa al oficialismo y recuperar protagonismo en el Concejo Deliberante.

Funcionarios arriba, dudas abajo: el juego testimonial

La lista de Fuerza Patria está encabezada por dos nombres con cargos actuales en la gestión pública: Ramiro Ramallo,  funcionario provincial en IOMA, y Agustín Casares, ex concejal y actual director en la empresa municipal Sanear. Ambos forman parte del núcleo más orgánico del armado y su presencia en la lista tiene un fuerte peso simbólico. Sin embargo, su inclusión también abre interrogantes casi de forma natural, entendiendo que no se trata de figuras nuevas en la política: ¿serán candidaturas testimoniales? ¿Están realmente dispuestos a asumir bancas si el espacio logra los votos?

En ese marco, vale aclarar que no existiría incompatibilidad alguna entre ejercer un cargo provincial y asumir como concejal local. De hecho, ese es el caso de Agustín López, quien cumple ambas funciones sin impedimentos legales. Las dudas, entonces, no apuntan a la legalidad, sino a la voluntad política de asumir plenamente el rol para el que eventualmente sean electos con la responsabilidad y la exigencia que demanda. 

En caso de que alguno de ellos no asuma el cargo electivo para el que resulte elegido, la banca quedaría para quien lo siga en la lista, respetando el orden establecido. Esto haría escalar a Patricia Medina, dirigente gremial de ATE, al tercer lugar efectivo, con mayores posibilidades de ingreso al Concejo Deliberante. De este modo, el lugar simbólico de los primeros candidatos funcionaría como plataforma de posicionamiento político, mientras el poder real y la representación efectiva podrían recaer en los nombres del medio.

La estrategia no es nueva en la política local ni provincial ni nacional, pero no deja de tener efectos: refuerza la estructura del espacio hacia adentro, pero también puede alimentar la desconfianza del electorado hacia listas que se muestran completas, pero no transparentan del todo quiénes serán los verdaderos representantes en el recinto.

¿Patricia Medina cedió… o negoció su lugar?

Aunque públicamente se presenta como un gesto de unidad, la decisión de Patricia Medina de aceptar el cuarto lugar en la lista podría responder a una lógica de negociación interna más que a una simple renuncia personal a sus aspiraciones.

En principio, Medina habría reclamado el segundo lugar, pero terminó ocupando el cuarto. Sin embargo, considerando que los dos primeros lugares están ocupados por funcionarios con responsabilidades provinciales y municipales (Ramallo en IOMA y Casares en Sanear) la posibilidad de que alguno no asuma una eventual banca reconfigura de inmediato las posiciones efectivas dentro del Concejo.

Si el armado responde a la lógica de las candidaturas testimoniales -algo habitual en cierres de listas donde pesan los equilibrios internos más que el compromiso real con la banca- Patricia Medina podría quedar posicionada para ingresar como concejal aún desde el cuarto lugar nominal. Esto no sería una cesión, sino una jugada calculada: ceder en la superficie para ganar en el resultado.

Además, su permanencia en la lista representa la inclusión del sector sindical de ATE dentro del armado político, algo que probablemente se acordó con el peso correspondiente en la estructura. En ese sentido, más que una pérdida, se trataría de un movimiento táctico hacia un lugar con chances concretas y con visibilidad política, tanto interna como pública.

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