Fiesta de la Tradición, la magia de Areco: un pueblo que abraza su raíz
San Antonio de Areco volvió a latir al ritmo de su historia. El fin de semana arrancó con toda la fuerza de la tradición: un fogón surero inolvidable, de esos que quedan guardados para siempre. La noche del viernes estuvo perfecta: cielo limpio, guitarras afinadas, público en silencio y esa magia que ocurre cuando la música bonaerense se vuelve abrazo.
Pero la fiesta es así: sorprende. Y la lluvia – intensa, pesada, pampeana- llegó recién el sábado por la noche, cuando el Baile de Campo en Plaza Arellano estaba en su mejor momento. Fue la gran intrusa, talmente esperada y contundente. Obligó a suspender parte de las actividades programadas y dejó el suelo difícil para el Parque Criollo.
Aun así, nada logró apagar el espíritu de la gente ni de los paisanos.
Y hoy, domingo 16 de noviembre, el cielo decidió reconciliarse con Areco: amaneció con sol, justo a tiempo para que el día principal brillara como debía.
Un desfile para la historia
La Plaza Arellano explotó en aplausos. Dos mil paisanos desfilaron, representando a 65 centros tradicionalistas y 72 tropillas. Fue un desfile enorme, colorido, impecable. Pasaron las escuelas de danza Ricardo Güiraldes, Raíz Arequera, Areco Baila, las banderas, los aperos lustrados, los recados cuidados, los chicos montando por primera vez.
La tradición entera, de punta a punta.
Un fogón surero que emocionó hasta el silencio
El viernes, el fogón fue una fiesta en sí misma. Milagros García Etulain llenó el patio con una voz que corta el aire, de esas que parecen venir de un pago antiguo.
Y Belén Güiraldes, por primera vez, se animó a tocar en público. Una noche histórica.
Hablaron del estilo, de la belleza de ese canto, del valor de escucharlo en voz de una mujer. Y el público -en silencio absoluto- acompañó con una devoción que es tradición pura.
La memoria viva de los Güiraldes
Entre los fogoneros estuvo “Chacho”, nieto del Tata Pepe, sobrino del Comodoro Juan José, parte de una familia que es historia viva de la Tradición.
Recordó la fiesta del 39, la película muda del 26, ese hilo que no se corta.
Y celebró lo más lindo: la juventud que se suma, que toca estilo, que elige este camino sin obligarse.
“Hay retoños -dijo- chiquitos que podrían tocar una cumbia… y tocan estilo. Eso es Areco”.
El intendente: trabajo colectivo y hospitalidad
En medio de la fiesta, Francisco Ratto destacó el trabajo de todas las áreas del municipio y de la Asociación de Amigos: infraestructura, seguridad, salud, jardines, clubes, turismo, cultura.
Todos, literalmente todos, empujando para que esta edición pudiera sostenerse incluso con la lluvia del sábado encima.
“Cuando hay tanta demanda, laburamos todos”, dijo. Y era cierto: Areco estaba lleno.
Un almuerzo oficial a pura hermandad
A las 13 paisanos, artistas, autoridades compartieron mesa larga, abrazos, charlas y esa emoción que sigue vibrando después del desfile y que en esta oportunidad fue el cierre de la esperada Fiesta de la Tradición.
Porque la tradición no es un acto: es un abrazo
Lo dijeron Chacho, Milagros, Belén. Lo dijo la gente. Lo contó el silencio del fogón y el aplauso interminable del desfile.
La tradición no es repetir.
No es posar.
Es saber de dónde venimos para caminar hacia dónde vamos.
La lluvia mojó el baile del sábado, sí. Pero no mojó el corazón de la fiesta.
Hoy, con el sol brillando sobre la plaza, con los caballos pisando firme, con los chicos que, guitarra en mano, ya siguen el legado de los mayores, quedó claro que la tradición vive. Y que vive fuerte.
Las imágenes lo dicen todo
Y como siempre, las imágenes hablan por sí solas. En una fiesta como ésta, no es lo mismo contarlo que mirarlo: los colores de las tropillas, la polvareda detrás del galope, las voces del fogón, el brillo en los ojos de quienes pisan la plaza cada año o por primera vez.
Los videos que acompañan esta crónica completan lo que el corazón sabe: la Tradición en Areco no se lee. Se vive. Se escucha. Se mira. Se siente.
Porque acá la tradición no se explica.
Se siembra.
