Después de la tormenta: el río en cauce, las acacias que vuelven con nuevas preguntas
De acuerdo con el pronóstico publicado por el SAT Areco, la inestabilidad continuará durante los próximos días. Para el lunes, con una mínima de 13 °C y una máxima de 18 °C, se mantiene entre un 10 y un 40% de probabilidad de tormentas. El martes, con temperaturas de entre 13 y 20 °C, las chances aumentan: el SAT marca entre un 40 y un 70% de probabilidad de tormentas en uno de los períodos del día y entre un 10 y un 40% de lluvias en el restante.
La tormenta de este domingo tuvo algo particularmente llamativo: no llovió igual ni siquiera dentro de San Antonio de Areco.
El registro informado para la ciudad fue de 56 milímetros y en Carmen de Areco se midieron 38. Sin embargo, mediciones particulares marcaron alrededor de 72 milímetros en la zona de España y Bolívar y unos 68 en barrio Amespil.
No necesariamente hay una contradicción entre esos números.
Durante el domingo se sucedieron avisos de corto plazo por tormentas fuertes, lluvias intensas, ráfagas y ocasional caída de granizo sobre San Antonio de Areco y buena parte de la región.
Y las consecuencias fueron visibles: hubo granizo, viviendas que requirieron asistencia y sectores rurales cubiertos de blanco.
La meteoróloga Sofía Scarano, coordinadora local de Gestión de Riesgo y responsable del Sistema de Alerta Temprana, había explicado durante la jornada el comportamiento de estos núcleos de tormenta y su desplazamiento. El propio sistema local tiene entre sus funciones monitorear las condiciones meteorológicas y climáticas, las precipitaciones y el comportamiento hidrológico de la cuenca del río Areco.
Por eso, en tormentas de estas características, la lluvia puede distribuirse de manera muy desigual sobre distancias relativamente cortas. Lo que ocurrió este domingo parece haber dejado una muestra bastante gráfica: entre distintos puntos de Areco aparecieron diferencias de más de 15 milímetros.
Después de mirar el cielo, mirar el río
Con más de 70 milímetros medidos en algunos sectores, inevitablemente la atención pasó al río.
Las imágenes registradas alrededor de las 18 horas en la zona de las compuertas y el Puente Viejo mostraban al Areco dentro de su cauce. Otro video tomado desde barrio Don Pancho mostraba la misma situación.
Es una fotografía de ese momento, no una conclusión sobre toda la evolución posterior de la cuenca.
Y hay una razón para hacer esa aclaración: el río Areco no empieza ni termina en la ciudad. Su comportamiento depende también de lo ocurrido aguas arriba. El Comité de Cuenca reúne a ocho municipios: San Antonio de Areco, Carmen de Areco, San Andrés de Giles, Exaltación de la Cruz, Zárate, Baradero, Chacabuco y Salto.
Pero mientras se miraba cuánto había subido el agua apareció otra cosa.
Lo que había alrededor del agua.
Las acacias volvieron
Desde el nuevo puente de la Ruta 41, el periodista Ricardo Sceppacuercia mostró un sector que había sido ampliado y despejado durante los trabajos realizados por Ecodyma.
Y allí están nuevamente: las acacias.
Pequeñas en algunos sectores, mucho más desarrolladas en otros y formando una vegetación cada vez más cerrada.
Sceppacuercia recordó que allí se había rebajado el terreno y retirado parte del talud, y planteó la necesidad de actuar sobre esa vegetación antes de que vuelva a ocupar los espacios intervenidos.
“Está lleno, lleno de acacias. Eso es lo que también nos perjudica. Hay que tratar de empezar a pedir que se limpie eso y, si es posible, antes de que se vaya Ecodyma, que es una empresa que ha trabajado mucho y muy bien”.
La dimensión de las obras que se están realizando ayuda a entender por qué la discusión sobre su mantenimiento no es menor.
La adecuación del cauce alcanza 12,4 kilómetros aguas abajo de la ex Ruta Nacional 8. Según la Provincia, el proyecto busca aproximadamente duplicar la sección del cauce, llevándola de 30 a 60 metros, para mejorar la capacidad de conducción del agua y disminuir el riesgo de desbordes sobre el casco urbano.
Es una obra enorme.
Y precisamente por eso aparece una pregunta que excede a la empresa que hoy trabaja allí: ¿qué ocurre después?
“¿Quién va a mantener la obra limpia?”
Fabián Calabrono conoce las inundaciones de Areco desde un lugar que no necesita demasiadas explicaciones: es uno de los vecinos que las padeció.
Y cuando vio las imágenes de las acacias no se sorprendió. Según contó, ya había advertido tiempo atrás sobre su reaparición y sobre la necesidad de controlarlas cuando todavía son pequeñas. Pero inmediatamente llevó la discusión hacia otro lugar:
“¿Quién va a mantener eso? ¿Quién va a mantener la obra limpia? Es muy difícil. La plaga no la controlás, pero para controlarla tenés que poner gente que la controle”.
La pregunta tiene historia en Areco.
Cuando había una Guardia Ecológica
A principios de este siglo, durante la intendencia de José Cames, se creó en San Antonio de Areco una Guardia Ecológica que patrullaba el río y realizaba tareas de limpieza y mantenimiento.
Durante varios años, Mario Bucciarelli, acompañado por Osvaldo Echegaray, formó parte de aquel pequeño equipo que trabajaba cotidianamente sobre el río con herramientas y vehículos municipales.
Con el tiempo, la Guardia Ecológica fue desarmada. Un relevamiento publicado en 2024 advertía que, desaparecido aquel esquema, se había perdido también la continuidad de esas tareas y que las grandes limpiezas tendían a reaparecer después de las crecientes, cuando ramas, troncos y residuos quedaban expuestos o trabados contra las compuertas.
Es precisamente a Bucciarelli a quien recordó Calabrono al observar este domingo el estado de ese sector.
“Marito iba y las estaba limpiando. Hoy lo dejan todo con la mugre y hasta que no baja el río no va nadie. Eso es desidia, eso es abandono, eso es ineficiencia”.
La expresión pertenece a Calabrono. Las fotografías, mientras tanto, muestran una importante acumulación de ramas, vegetación y material arrastrado por el agua contra las compuertas.
Este domingo el río permanecía dentro de su cauce cuando fueron tomadas estas imágenes.
Y ese es un dato importante.
Pero quizá sea justamente cuando el río está dentro de su cauce cuando conviene hacerse las preguntas difíciles.
Porque Areco está atravesando una de las intervenciones hidráulicas más importantes de los últimos años: kilómetros de adecuación del cauce, ampliaciones, trabajos vinculados a los puentes y una infraestructura pensada para disminuir el riesgo frente a las inundaciones.
La pregunta, entonces, no es solamente cuánto llovió ni cuánto subió el río este domingo.
Es otra, y quedó planteada antes de que exista una nueva emergencia: ¿quién va a ocuparse, de manera permanente, de mantener lo que se hizo?



