La Cava de El Tokio abrió el telón y nació un nuevo escenario para la cultura arequera
La obra “Vaguísima”, escrita e interpretada por Florencia Mendizábal, inauguró una nueva etapa para La Cava de El Tokio. Entre risas, poesía y personajes entrañables, el tradicional espacio gastronómico volvió a abrir sus puertas a la cultura, apostando a que el teatro también tenga un lugar estable en el corazón de San Antonio de Areco.
El Tokio, convertido desde hace décadas en un clásico de la ciudad, suma ahora una nueva propuesta artística que busca ampliar la oferta cultural local desde un ambiente íntimo y cuidadosamente remodelado. La Cava, inaugurada hace diez años con ese espíritu, comienza a consolidarse nuevamente como un lugar para la música, las degustaciones y ahora también para las artes escénicas.
La obra transita con naturalidad entre el humor y la emoción. Sus personajes, construidos a partir de observaciones cotidianas y recuerdos familiares, generan una cercanía inmediata con el público.
“La idea es que la gente que viene a disfrutar buena música también pueda ver teatro mientras come algo rico. El lugar está hermoso”, resumió Mendizábal al finalizar la función.
Durante la charla explicó que buena parte del espectáculo nació de experiencias teatrales desarrolladas en bares, una dinámica que siempre la atrajo por la cercanía con los espectadores.
El guión es mayormente propio, aunque incorpora fragmentos de grandes escritores españoles. Mendizábal contó que utiliza el poema “La siesta”, de Rafael Alberti, además de algunos textos de Federico García Lorca, mientras que el resto de la dramaturgia fue construida junto a los directores Daniel Casablanca y Guadalupe Bervih.
También explicó qué busca transmitir desde el escenario, recordando una célebre definición de Roberto Arlt: “Somos atletas de las emociones”, una frase con la que resume la esencia de un espectáculo que alterna risas, ternura y momentos profundamente sensibles.
Un clásico que vuelve a apostar por la cultura
Para Omar Reynoso, propietario de El Tokio, la incorporación del teatro forma parte de una estrategia para darle una nueva identidad a La Cava.
“Estamos buscando distintas opciones para atraer gente. La aparición de Florencia, las degustaciones, la música… estamos instalando el tema de La Cava”, explicó.
El empresario señaló además que el contexto económico obliga a innovar y que ya no alcanza con esperar que el público llegue solo.
“Hoy hay que salir a buscar. Hay que cambiar”, afirmó al explicar por qué decidieron sumar propuestas culturales a un espacio que puede recibir cerca de ochenta personas y cuya acústica fue especialmente valorada por artistas y espectadores.
La experiencia del sábado pareció confirmar esa apuesta. En un ambiente cálido, entre copas, gastronomía y un escenario a pocos metros del público, La Cava volvió a demostrar que un bar histórico también puede convertirse en un refugio para el teatro independiente, recuperando una idea que acompañó su nacimiento: que debajo del tradicional El Tokio también haya un lugar donde la cultura encuentre su casa.








