El enemigo entra por la pantalla disfrazado de afecto: alerta por el crecimiento del grooming

En pocas líneas

  • El fiscal Leandro Marquiegui brindó en San Antonio de Areco una charla abierta sobre grooming y riesgos en redes sociales.
  • Advirtió que estos delitos muestran un crecimiento sostenido, explicó cómo actúan los agresores y llamó a las familias a involucrarse activamente en la vida digital de niños, niñas  y adolescentes. 
  • También remarcó que la prevención requiere información, escucha, denuncia temprana y una fuerte presencia de los adultos.

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“Los pedófilos viven entre nosotros”

La frase cayó en el silencio del gimnasio Santiago Luján Saigós y probablemente fue una de las que más impacto generó durante la charla abierta sobre grooming y riesgos en redes sociales que brindó el fiscal Leandro Marquiegui, integrante de la Fiscalía General de Mercedes, ante docentes, familias, estudiantes y equipos profesionales de San Antonio de Areco.

No fue una exposición para generar miedo. Tampoco una clase técnica sobre delitos informáticos. Fue una invitación a mirar de frente una realidad que muchas veces permanece escondida detrás de una pantalla, un perfil falso o una conversación aparentemente inocente.

La actividad fue organizada por la Jefatura Distrital de Educación y contó con la participación de inspectores, docentes, equipos de orientación escolar, profesionales del Servicio de Promoción y Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, funcionarios municipales y vecinos.

Al presentar la jornada, la inspectora jefa distrital Natalia Chapartegui recordó que la iniciativa surgió a partir de distintas preocupaciones vinculadas al uso de las redes sociales y situaciones registradas en establecimientos educativos durante los últimos meses.

“Todos y todas necesitamos saber qué les está pasando a nuestros chicos”, señaló.

Cuando el delito se disfraza de afecto

Marquiegui abordó el grooming desde una perspectiva poco habitual: la de quien investiga estos hechos todos los días.

Explicó que se trata del acoso que un adulto ejerce sobre niños, niñas o adolescentes a través de redes sociales, plataformas de videojuegos o mensajes con un objetivo concreto: obtener imágenes, videos o incluso concretar encuentros destinados a satisfacer intereses sexuales.

Agregó que se trata de personas que dejan de ver a los chicos como sujetos de derechos para convertirlos en objetos de satisfacción sexual.

El fiscal también explicó el origen del término. Grooming significa “acicalar” o “preparar”. Y justamente eso es lo que hacen los agresores: preparan a sus víctimas para alcanzar un objetivo.

Del encantamiento al chantaje

Uno de los aspectos más reveladores de la charla fue la explicación de cómo actúan los groomers.

Lejos de comenzar con amenazas, el proceso suele desarrollarse en distintas etapas.

Primero aparece el acercamiento o encantamiento. El adulto escucha, contiene, halaga y genera confianza. Luego intenta obtener fotografías, videos o información íntima. Finalmente llega el chantaje, amenazando con viralizar ese material y evitar que la víctima cuente lo sucedido. Para ese entonces, el pedófilo ya captó todos los contactos de su víctima y su información más profunda. 

Internet no es anónimo

Otro de los mensajes centrales de la jornada apuntó a derribar una creencia muy extendida entre adolescentes.

“Creen que todo vale, creen que todo lo pueden, creen que todo es anónimo y no es así. No es anónimo, no todo vale y no todo se puede en el ámbito de las redes como no se puede en la vida real”, sostuvo.

Desde la experiencia judicial explicó que las investigaciones permiten reconstruir comunicaciones, identificar cuentas, rastrear direcciones IP y obtener información de las plataformas cuando existen denuncias vinculadas a delitos sexuales contra menores.

Por eso insistió en la importancia de denunciar rápidamente y conservar chats, capturas de pantalla y cualquier otro elemento que pueda convertirse en prueba.

Un flagelo que sigue creciendo

Aunque aclaró que las estadísticas sólo reflejan los casos denunciados y que existe una cifra imposible de medir, Marquiegui sostuvo que los delitos vinculados al grooming presentan una tendencia sostenida de crecimiento.

“No hay una meseta ni hay un descenso. Hay un crecimiento medido, pero que va año tras año, con lo cual es para ocuparse sin duda”, afirmó.

Para ilustrar la magnitud del fenómeno recordó los recientes operativos provinciales contra redes de explotación infantil que involucraron más de un centenar de allanamientos simultáneos en distintos puntos de la provincia.

El consentimiento y los límites

Otro de los conceptos desarrollados durante la charla fue el consentimiento.

“El consentimiento es un proceso, nace y se termina”, explicó el fiscal al abordar una noción clave para comprender las relaciones, los abusos y las distintas formas de manipulación que pueden darse en entornos digitales.

La reflexión apuntó especialmente a entender que ningún niño o adolescente puede enfrentar en igualdad de condiciones a un adulto que busca manipular emocionalmente una situación.

Los padres no tienen que ser amigos de sus hijos

La exposición también dejó un mensaje directo para las familias.

Para Marquiegui, uno de los errores más frecuentes es confundir el rol parental con el de amistad.

“Si nosotros tenemos un rol que es el de padres, si lo confundimos con el de amigo, ahí tenemos un problema”, señaló.

Recomendó utilizar las herramientas de control parental que ofrecen las distintas plataformas y aplicaciones, además de recursos como Family Link para supervisar horarios de uso, descargas, contactos y ubicaciones.

Sin embargo, dejó en claro que ninguna herramienta tecnológica reemplaza el diálogo.

Hablar de redes sociales, sostuvo, debería ser tan natural como preguntar cómo fue el día en la escuela.

“Esto se combate con amor”

Quizás el momento más profundo de la charla llegó cuando se abordaron las consecuencias emocionales que pueden sufrir las víctimas.

Depresión, miedo, culpa, aislamiento y silencio son algunas de las secuelas que suelen aparecer cuando los chicos no encuentran espacios seguros para contar lo que les ocurre.

Ante esa realidad, el fiscal sostuvo que el desafío no es sólo detectar los casos, sino estar preparados para escuchar.

“No enojarnos, no culpabilizar, no condenar, no entrar en crisis, sino enfatizar bien el aspecto amoroso”, afirmó.

Y agregó una definición que sintetizó buena parte del encuentro: “Yo creo que esto se combate con amor. El pedófilo nunca va a tener amor para revertir el amor que puede tener el padre o madre por combatir este flagelo”.

Un mensaje para chicos y grandes

Antes de finalizar, Marquiegui dejó una recomendación sencilla pero fundamental.

“Que estén atentos, que busquen información, que no se dejen llevar, que cuenten lo que pasa”.

Porque detrás de cada denuncia puede haber otros niños expuestos al mismo riesgo.

La charla dejó una conclusión que atravesó toda la exposición: el grooming no comienza con una amenaza, sino con un vínculo construido para engañar. Por eso, la prevención no depende únicamente de la tecnología o de los controles parentales. Depende también de la presencia de los adultos, de la escucha, de la confianza y de la capacidad de intervenir a tiempo.

“El Estado tiene que intervenir”, afirmó el fiscal.

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