El piano de José Tambutti atravesó el silencio de Duggan y emocionó a todos
En la belleza paradisíaca de Duggan, donde las calles parecen ir al ritmo del campo y el silencio es parte del paisaje, el domingo pasado fue sublime. La tarde de otoño empezó a apagarse temprano entre árboles dorados, aire fresco y una calma casi perfecta. En ese escenario íntimo, mientras el sol se escondía detrás del pueblo, un piano comenzó a llenar la noche. Y lo que ocurrió después en Ojos Negros fue mucho más que un concierto.






