Sanear: avanzan con el cobro del agua, medidores y posibles restricciones a deudores
La empresa Sanear avanza en un cambio profundo en el sistema de cobro del servicio de agua en San Antonio de Areco y Duggan, con medidas que incluyen la recuperación de deudas, la instalación de medidores y posibles restricciones en el suministro para quienes no paguen.
La gerenta de la empresa, Jimena Berardinelli, confirmó que el municipio impulsará acciones para recuperar lo adeudado por los usuarios. Según explicó, el objetivo es agotar todas las instancias administrativas y legales disponibles para que el Estado pueda cobrar lo que corresponde, lo que eventualmente podría derivar en procesos judiciales en caso de no regularizar la situación.
En paralelo, también se analiza la posibilidad de restringir el servicio en casos de morosidad, en línea con lo que ocurre con otros servicios públicos como la luz o el gas. En ese sentido, Berardinelli sostuvo que el agua debe ser considerada como un servicio público en igualdad de condiciones, por lo que se busca aplicar herramientas similares para garantizar su sostenibilidad.
Sin embargo, aclaró que no se prevé un corte total del suministro. En lugar de eso, se implementaría un sistema que permita asegurar un acceso mínimo al agua. “No se procede al corte definitivamente”, explicó y detalló que se utilizarán dispositivos que reduzcan el caudal a un flujo mínimo, en línea con lo que establece la normativa provincial -en particular el decreto 878– que regula la prestación del servicio sanitario y garantiza un suministro básico
La funcionaria remarcó que el servicio es esencial, pero advirtió sobre el fuerte nivel de incumplimiento: actualmente, de unos 9 mil usuarios, sólo la mitad abona el servicio. Esto implica que una parte de la población está financiando el consumo -y en algunos casos el uso excesivo- de quienes no pagan.
Además, Sanear ya desarrolló e invirtió en un sistema tecnológico que permite medir el consumo de agua de manera remota. Los medidores cuentan con un dispositivo –caudalímetro– que envía información a antenas instaladas por la empresa, que luego se procesa en una plataforma digital. De esta manera, podrán conocer cuánto consume cada hogar sin necesidad de mediciones presenciales, en el marco de un esquema que comienza a implementarse de forma progresiva.
Uno de los ejes centrales de la reforma es la migración hacia un sistema de medición del consumo. A través de un decreto municipal, se habilitará el inicio de este proceso, que comenzará de manera gradual.
La implementación no será masiva en una primera etapa. El Ejecutivo definirá qué usuarios deberán incorporarse inicialmente, priorizando a los mayores consumidores. Entre ellos, se encuentran viviendas con piletas, aunque se reconoce que muchos de estos casos declaran abastecerse mediante perforaciones.
Los vecinos alcanzados serán notificados e invitados a incorporarse al nuevo régimen, que incluirá la instalación de medidores bajo un esquema de comodato. El costo podrá financiarse, similar a lo que ocurre con otros servicios públicos.
Además, quienes lo deseen podrán solicitar voluntariamente la instalación del medidor, incluso antes de ser incluidos en la obligatoriedad.
