A 50 años del golpe: memoria viva, emoción y compromiso en un acto que volvió a decir Nunca Más

A cincuenta años del golpe militar del 24 de marzo de 1976, la comunidad educativa, autoridades locales y vecinos participaron de un acto cargado de emoción en el ex Colegio Nacional, en el marco del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, en una jornada que tuvo palabras muy sentidas, entre ellas las de la directora del establecimiento, Betiana Milanesi, y del intendente Francisco Ratto, cuyos discursos reflejaron la importancia de sostener la memoria en tiempos donde el presente vuelve a interpelar a la sociedad argentina.

El encuentro contó con la participación de la Escuela Municipal de Música (EMMSA), estudiantes y docentes, y estuvo atravesado por un clima profundo de respeto, reflexión y compromiso, en un contexto nacional donde vuelven a escucharse discursos que relativizan el terrorismo de Estado y ponen en duda la cifra de los 30 mil desaparecidos. 

A medio siglo del inicio de la dictadura, la conmemoración volvió a dejar en claro que recordar no es mirar al pasado, sino defender la democracia en el presente.

Las intervenciones musicales y artísticas, junto con la participación de los alumnos del colegio, le dieron al acto un tono especialmente emotivo.
El compromiso de los jóvenes fue uno de los aspectos más destacados de la jornada, mostrando que la memoria sigue viva en las nuevas generaciones, que continúan preguntando, participando y construyendo ciudadanía.

La escuela volvió a convertirse en el lugar donde la historia se piensa, se discute y se transmite, reafirmando que la educación es una de las herramientas más fuertes para sostener la democracia.

Uno de los momentos más conmovedores fue el discurso de la directora Betiana Milanesi, quien puso en palabras el sentido profundo de la fecha y el rol de la escuela frente a la historia y frente al presente.

“Hoy, una vez más, nos encontramos en este colegio para conmemorar el día por la memoria, la verdad y la justicia. Hace 50 años, nuestro país atravesó una de las etapas más dolorosas de su historia. Fueron tiempos de vulneración de derechos, de libros quemados, de sillas vacías, de voces apagadas. Tiempos de silencios y ruidos que dolían”. 

La directora recordó especialmente a exalumnos desaparecidos y destacó la responsabilidad de las instituciones educativas en la construcción de una sociedad más justa.

“No es menor que estemos hoy en una escuela, pensándonos como sociedad. Y digo que no es menor, no solo porque este fue el colegio de Emilio, de Luis, de Roberto, sino también porque somos instituciones que tenemos la responsabilidad de la pregunta, de la búsqueda de las voces diversas”. 

En un mensaje que resonó con fuerza en el contexto actual, remarcó la importancia de sostener espacios donde la palabra tenga lugar y donde el silencio no se naturalice.

“No perdamos esta oportunidad para seguir construyendo un espacio donde nuestros estudiantes puedan ejercer y fortalecer la democracia, eligiendo la palabra, el diálogo y el arte como formas de expresión.
Es en la escuela donde se aprende a participar, a respetar, a escuchar, a ser ciudadanos”. 

Y cerró con una frase que sintetizó el espíritu del acto:

“Seguimos buscando que la memoria permanezca viva y que la búsqueda de la verdad y la justicia sea verdaderamente para siempre.
Que la memoria siga viva en cada aula, en cada historia compartida, en cada joven que se anima a pensar, a decidir, a construir.
Porque recordar también es formar y cuidar el futuro.
Nunca más”. 

A 50 años, la memoria como defensa de la democracia

El golpe de 1976 marcó la noche más oscura de la historia argentina.
Miles de desaparecidos, persecución, censura, miedo y silencio fueron parte de un proyecto que buscó callar a toda una generación.

Hoy, cuando algunos intentan discutir lo que la sociedad construyó como consenso durante décadas, la memoria vuelve a ser una responsabilidad colectiva.

Y como quedó claro en este acto, la escuela sigue siendo uno de los lugares donde esa memoria se mantiene viva, donde los jóvenes toman la palabra y donde la democracia se aprende, se ejerce y se defiende todos los días.

A cincuenta años, el mensaje volvió a ser el mismo, pero más necesario que nunca:

Memoria, verdad y justicia.
Nunca más.

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