Mario Mari, rey de la supervivencia: Areco celebra un nuevo campeón en Alberti
El Rally Regional vivió en Alberti una de sus fechas más exigentes de la temporada. Los caminos, castigados por el clima y el tránsito, obligaron a pilotos y máquinas a una verdadera prueba de resistencia. No fue un día de manejo fino ni de estrategia pura: fue un día de supervivencia, con nubes de polvo que borraban el horizonte, guadales profundos que frenaban los autos y un trazado que se rompía a cada kilómetro. La segunda etapa se transformó en un desafío límite para todos, pero especialmente para quienes buscaban cerrar el campeonato.

En ese escenario extremo, el Volkswagen Gol número 502 se mantuvo en pie cuando muchos quedaban en el camino. Un auto que demostró aguante y nobleza en una carrera donde cualquier ruido podía ser el último. Fue también donde Mario Mari encontró la clave para destacarse: frenar adentro, leer el terreno, aprovechar cada guadal y resistir cuando el piso lo quería expulsar.
La victoria de Mari en la Clase N1 no llegó por inercia ni por matemática de campeonato. Fue un triunfo trabajado desde el primer metro hasta el último prime, con un equipo que sostuvo la confianza aun en las peores condiciones. Y con Areco esperando la noticia que finalmente llegó.
“Se comportó bien… costó mucho llegar”

Al bajar del auto, Mario Mari resaltó la fortaleza del Gol y el trabajo detrás de cada ajuste: “Aguantó bien, en el último prime sentíamos de todas las clases de ruido, pero llegó y se comportó bien”, aseguró.
Sobre el desarrollo de la carrera, explicó la dificultad que enfrentaron para mantener ritmo en caminos tan castigados:
“Costó mucho llegar, ganar. Muy parejo, estábamos con los compañeros y bueno, contento”, expresó.
Y agregó: “Había que tratar de llegar. El promedio de kilómetro fue muy rápido. En parte no podíamos poner la cuarta y vamos en tercera. Nos costaba mucho mantenerlo derecho al auto, pero bueno, acá estamos”.
Mari también dejó en claro que, aunque llegaban con buenos puntos, nada estaba garantizado:
“Tuvimos que trabajar mucho. No teníamos carrera ganada. Teníamos bien con los puntos, pero no la carrera. Salimos a buscarla y nos costó muchísimo… y la logramos”, sintetizó.
La emoción del triunfo se mezcla ahora con la alegría que se vive Areco, una verdadera fiesta.
Con la bandera a cuadros cayendo sobre el trazado de Alberti, Mario Mari se consagró con el Volkswagen Gol número 502 en una carrera decisiva, intensa y memorable. Un cierre de rally donde no ganó solo el más rápido: ganó el que supo resistir.

