La música y la amistad se encontraron en una tarde especial en Duggan
La violonchelista Cecilia Carnuccio y el pianista arequero José Tambutti ofrecieron un recital en Ojos Negros, con obras de Bach, Chopin, Fauré y Piazzolla. El violinista Raúl Di Renzo se sumó sobre el final de una jornada que reunió talento, emoción y la posibilidad de nuevos proyectos compartidos.
Hay historias que necesitan su propio tiempo. Personas que comparten un mismo lugar, conocen sus trayectorias, pero todavía no han tenido la oportunidad de coincidir en aquello que más las apasiona. A veces, basta una invitación para que esos caminos finalmente se crucen.
Así ocurrió el domingo 18 de octubre en Ojos Negros, el centro cultural de Duggan, donde Cecilia Carnuccio y José Tambutti ofrecieron un recital de violonchelo y piano que permitió disfrutar de composiciones pertenecientes a distintas épocas y estilos.
La velada reunió a intérpretes de reconocida trayectoria. La violonchelista Cecilia Carnuccio cuenta con una destacada carrera artística que incluye su enorme trabajo en las orquestas del Teatro Colón. Por su parte, el violinista Raúl Di Renzo integra la Orquesta Estable de esa institución y desarrolló también una importante actividad en la música popular argentina.
Por su parte, el pianista arequero José Tambutti cuenta con una sólida formación académica y una carrera que incluye actuaciones en escenarios nacionales e internacionales. Junto al fotógrafo Maximiliano Amena impulsó la creación de Ojos Negros, inaugurado en 2023, con el propósito de generar nuevas oportunidades para el desarrollo artístico fuera de las grandes ciudades.
La presentación transcurrió en un clima de cercanía, con un público que acompañó cada interpretación. Hacia el cierre, la incorporación del violinista Raúl Di Renzo aportó un momento especial y dejó entrever la posibilidad de futuras colaboraciones.
Todavía emocionado por lo vivido, Tambutti expresó su agradecimiento a quienes asistieron y destacó la alegría de haber coincidido con artistas vinculados a Duggan. Más allá del exquisito resultado sobre el escenario, valoró especialmente las conversaciones, las risas y los lazos de amistad que comenzaron a construirse durante la preparación del concierto.
Carnuccio, por su parte, contó que, aunque sabían de la presencia de otros intérpretes en la localidad, hasta entonces no se había dado la ocasión de trabajar juntos. La oportunidad surgió naturalmente y fue recibida con entusiasmo.
La violonchelista agradeció la invitación y destacó la belleza del lugar. También reconoció que los nervios forman parte de cada actuación, aunque aseguró haber disfrutado profundamente tanto de los preparativos como de la experiencia frente al público.
La charla posterior permitió abordar un aspecto interesante de la interpretación: el valor de los silencios entre movimientos y la relación que se establece con quienes escuchan. Con sencillez, Tambutti explicó la importancia de respetar esas pausas, sin restarle espontaneidad a la respuesta de los espectadores.
Ojos Negros continúa afirmándose como un ámbito de expresión artística y de intercambio cultural, capaz de reunir talentos de gran recorrido profesional con la tranquilidad y la cercanía que ofrece Duggan.
La jornada dejó algo que trasciende las obras interpretadas: nuevas amistades, proyectos posibles y la satisfacción de descubrir que, incluso entre vecinos, siempre quedan historias por conocer.


