La emergencia de la discapacidad: profesionales al límite por el abandono de la Superintendencia de Salud
Te contamos esta noticia en pocas líneas
- Profesionales del equipo “Recreando” alertaron por la grave situación que atraviesan los prestadores de discapacidad en Argentina.
- Los pagos de las obras sociales se demoran hasta seis meses, los aranceles están desactualizados y los aumentos de 2024 no superaron el 1% mensual.
- El abandono de la Superintendencia de Salud profundiza la precarización y deja a los profesionales trabajando durante meses sin cobrar.
- A pesar de las dificultades económicas, los profesionales sostienen su trabajo, sabiendo que los niños y niñas necesitan de sus espacios de acompañamiento.
En San Antonio de Areco, tres profesionales dedicadas a la atención de personas con discapacidad explicaron la difícil situación que atraviesa el sector. Liliana Stramucci (licenciada en Psicomotricidad), Lucía Labanca y Eugenia Della Valle (ambas licenciadas en Psicopedagogía), integrantes del equipo interdisciplinario Recreando, describieron un escenario marcado por los desfasajes económicos, las demoras de las obras sociales y la precarización del trabajo.

El trabajo que realizan combina distintas disciplinas complementarias. La psicomotricidad aborda el desarrollo integral del cuerpo y el movimiento, trabajando sobre el vínculo entre el aspecto motor, emocional y cognitivo de las niñeces. La psicopedagogía, en tanto, se centra en los procesos de aprendizaje, evaluando y acompañando las dificultades que puedan surgir en el desarrollo escolar o en el acceso al conocimiento. Por su parte, explicaron, el acompañamiento terapéutico busca brindar un sostén cotidiano a las niñeces o jóvenes, acompañándolos en sus actividades diarias, favoreciendo su autonomía y promoviendo la inclusión social.
El sistema de atención a personas con discapacidad en Argentina enfrenta una crisis estructural que se ha agravado en los últimos años. Los profesionales del sector denuncian demoras en los pagos por parte de las obras sociales que pueden extenderse entre 60 y 120 días, afectando la continuidad de los tratamientos y la estabilidad económica de los prestadores.

A esto se suma la falta de actualización real de los aranceles: durante 2024 los aumentos aplicados fueron mínimos e insuficientes. Las obras sociales, según relataron las profesionales, exigen que la facturación se presente del 1 al 5 de cada mes, pero muchas veces anuncian aumentos retroactivos después de ese plazo, lo que obliga a cancelar las facturas y rehacer todo el proceso administrativo si se quiere cobrar el ajuste, o directamente perder ese incremento.
Los últimos aumentos registrados se dieron en 2024 y fueron del 0,5%, 0,7% o 1% en algunos meses, lo que en la práctica significó apenas entre 100 y 200 pesos más por sesión, montos que quedan completamente desfasados frente a los costos reales del trabajo. La situación ha motivado distintas protestas y movilizaciones en varias ciudades del país, donde profesionales y familias reclaman por una atención digna y sostenible para las personas con discapacidad.
En la práctica cotidiana, las profesionales explicaron que no solo brindan las sesiones terapéuticas, sino que también realizan tareas adicionales que no son reconocidas económicamente por las obras sociales: evaluaciones diagnósticas prolongadas, informes para las escuelas, comunicaciones permanentes con médicos y especialistas, reuniones con padres, elaboración de documentación y trámites administrativos.
Muchas veces, detallaron, los tratamientos inician meses antes de ser autorizados, lo que implica trabajar sin certezas de cobro o incluso con la posibilidad de perder por completo la remuneración de ese período.
A pesar de este escenario adverso, destacaron que la vocación profesional y el compromiso con las familias los impulsa a continuar. Subrayaron que la mayoría de los terapeutas de San Antonio de Areco sigue sosteniendo los tratamientos, priorizando el bienestar de las niñeces, aún sabiendo que los ingresos resultan insuficientes para cubrir alquileres, insumos, capacitaciones, aportes impositivos y costos personales.
La emergencia del sector no es nueva ni exclusiva de un gobierno determinado; es un problema histórico que atraviesa distintas gestiones sin haber encontrado aún soluciones de fondo.
Finalmente, remarcaron que la demanda de atención ha crecido en los últimos años, sobre todo después de la pandemia y el mayor uso de pantallas en la infancia, lo que complejiza aún más el trabajo diario. Invitaron a las familias que requieran acompañamiento a contactarse con el equipo Recreando, que funciona en Alem 342 (al lado de Cardón), o a través de su cuenta de Instagram.
Entrevista realizada por Camila Pannunzio






