El Seven de la Tradición volvió a desbordar de rugby, amistad y pertenencia en el Areco Rugby Club

El Seven de la Tradición es una marca registrada del Areco Rugby Club: un cierre de año que ya no pertenece sólo al deporte, sino a la identidad de San Antonio de Areco. El predio volvió a llenarse de jugadores, familias, chicos corriendo entre las canchas y un espíritu de encuentro que sostiene, año tras año, el club más tradicional del rugby local.

Entre los presentes se destacaron figuras del ambiente como Mariano Sosa, árbitro de la URBA además de Juan Novillo, Bernardo Vignolo junto a toda la estructura dirigencial que acompaña este clásico. Una jornada distendida, con competencia, pero sobre todo con camaradería.

El presidente del Areco Rugby Club, Manuel Blanco Pinto, expresó lo que significa esta jornada para la institución: “Creo que no hay duda de que es uno de los Seven a los que los clubes quieren venir a disfrutar”. Y ese clima se palpó desde el inicio.

Un cierre de año deportivo, afectivo y profundamente amateur

Para Manuel, la esencia del Seven no está en los resultados, sino en aquello que da sentido al club:
“Es un cierre de año deportivo y de amigos. Más allá de la competencia, priorizamos la amistad con los clubes, que los chicos pasen un buen momento… no olvidarnos de que esto es un deporte amateur y que nos gusta divertirnos”, señaló.

La postal del día lo confirmaba: grupos de niños jugando en cada rincón, familias ocupando las gradas, socios reencontrándose.  Para ellos -dice Manuel- “es un carnaval… es un poco darle vida al club”.

Con los años, el nivel del Seven subió y los equipos se volvieron más competitivos, pero el espíritu buscó mantenerse intacto. Se anotan más equipos de los que entran, muchos quedan en lista de espera, y aun así, el club evita convertir el encuentro en un evento masivo: “No perseguimos el lucro económico. Queremos cerrar un año de rugby, de deporte, que las familias disfruten esta tarde. Esa es la idea”, explicó.

Un año deportivo histórico para las juveniles

El Seven de la Tradición también funciona como excusa para mirar lo que deja el año. Y en ese balance, el Areco Rugby Club tiene motivos de sobra para celebrar.

Manuel lo resumió con admiración: “El cierre que tuvieron las categorías juveniles fue impresionante… es consecuencia de mucho laburo de años atrás y también de lo que creen los chicos”. La cosecha fue extraordinaria: campeones en las dos modalidades -Rugby 15 y Seven- en dos de las cuatro divisiones, y muy buenas campañas en las otras categorías.

El hockey del club tampoco pasó desapercibido en 2025: se sostuvo en una categoría nueva, exigente y competitiva. “También para hockey fue un buen año y sin duda para el rugby”, valoró.

El motor del club: voluntarios, infantiles y vínculos

Uno de los orgullos más grandes del Areco Rugby Club aparece cuando se habla de infantiles. Este año crecieron en número y en compromiso. La última reunión dejó una imagen que emocionó a todos: más de 60 entrenadores y colaboradores, dedicando tiempo y energía.

Es impresionante… gente que invierte su tiempo, que nos dona su trabajo. Termina siendo un divertimento para ellos y para todos nosotros, porque es un lugar donde disfrutamos del deporte, pero también de generar vínculo”, señaló Manuel.

Ese vínculo -según destaca- tiene raíces profundas en la identidad arequera: “Hay muchísimo vínculo con el pueblo, sobre todo por la tradición y los valores. El Seven de la Tradición no se llama así solo por algo turístico: creemos en donde vivimos. Tratamos de mantener fresca la tradición de nuestro país a través del rugby”.

Un Seven que es más que rugby

El Seven de la Tradición volvió a mostrar por qué es uno de los encuentros más queridos del calendario regional. No es sólo un torneo: es una celebración del rugby amateur, de la amistad y de la pertenencia a un pueblo que entiende que la tradición también se construye en una cancha.

En Areco, el rugby cerró el año siendo fiel a sí mismo: competitivo, sí… pero sobre todo humano.

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