Carballido salió al cruce de Fabián Calabrono por la polémica de los rellenos en la obra del río

En medio de la polémica por los rellenos vinculados a la obra hidráulica sobre el río Areco, Ignacio Carballido decidió responder públicamente a las declaraciones realizadas días atrás por el vecino Fabián Calabrono, quien había cuestionado el impacto de los movimientos de tierra y advertido sobre posibles consecuencias futuras en la zona inundable.

Carballido aclaró que el esquema actual de la obra, incluyendo el depósito de tierra sobre campos privados, fue planteado desde el inicio por los ingenieros y funcionarios provinciales que participaron del proyecto. Según explicó, antes de comenzar los trabajos fue convocado a una reunión junto a técnicos de Hidráulica, donde le mostraron planos y detalles del ensanche del río y de los recintos donde se depositaría la tierra extraída.

“A mí me sentaron tres ingenieros de Hidráulica y me explicaron que si la tierra no se desparramaba arriba del campo, la obra no se podía hacer”, señaló. En ese sentido, sostuvo que nunca se sintió en condiciones de cuestionar técnicamente el proyecto: “Uno cree que saben lo que tienen que hacer”.

El productor también rechazó una de las versiones que más circuló durante los últimos años: que la familia Carballido habría frenado la obra. Por el contrario, aseguró que incluso envió una carta documento para que la empresa retomara los trabajos cuando quedaron paralizados durante la pandemia.

“Nos echaron la culpa a nosotros de que no dejamos avanzar la obra. Eso no fue así”, afirmó, y agregó que la interrupción estuvo vinculada a problemas económicos de la empresa constructora en aquel contexto.

Además, remarcó que desde el inicio hubo situaciones administrativas incompletas, ya que los trabajos comenzaron antes de que estuvieran terminadas las expropiaciones correspondientes. “Todo el riesgo que corrimos fue nuestro”, expresó.

En relación a las sospechas sobre un eventual beneficio inmobiliario futuro por los rellenos, Carballido también fue tajante. Explicó que el sector donde se deposita la tierra continúa siendo una zona inundable y negó que exista la posibilidad de realizar desarrollos urbanos allí.

“Están rellenando un campo bajo con un metro veinte donde el agua tiene tres metros. Yo no me estoy salvando con esto”, sostuvo. Incluso explicó que el terreno seguirá teniendo problemas hídricos y que los trabajos le generaron complicaciones operativas y costos adicionales.

Finalmente, contó que decidió llamar personalmente a Calabrono luego de escuchar sus declaraciones públicas. “Lo llamé porque estaba diciendo cosas que no son”, explicó, aunque reconoció que entiende la preocupación social que genera una obra de semejante magnitud.

“Yo les avisé que cuando empezaran a rellenar enfrente de Bauer se iba a armar un lío bárbaro”, recordó sobre aquellas primeras reuniones técnicas. “Bueno, acá estamos”.

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