CAMINO A LA GLORIA

por César Ferri

El fútbol nuestro de cada semana, y de cada día -porque en cada jornada se construye- nos regala capítulos que parecen ser de los mejores libretos de grandes películas. Cambian los protagonistas, a veces quien hoy ríe mañana pena, y el que parecía hundido al otro día resurge, pero siempre demuestra estar a miles de kilómetros de las disputas políticas que como en una pelea de perros salvajes, están despedazando al más hermoso de los juegos colectivos.

Nuestra Liga Deportiva presenta un escenario principal (el estadio Enrique Fitte) con un terreno de juego sencillamente maravilloso, muy por encima de varios del ámbito profesional, y las instituciones mantienen los suyos en las mejores condiciones. Allí en el último día de noviembre se definió el segundo finalista; minutos antes, justo cuando empezaba el partido en Areco, en Capitán Sarmiento el campeón vigente, San Carlos derrotó por penales 5 a 4 (después del empate 2 a 2 en los 90′ de un partido en el que perdía 2 a 9 y lo igualó), y quiere ser bicampeón.


Faltaba consagrar al rival del equipo de JulioRossich, y finalmente ese lugar se lo ganó River Plate.
El equipo de Enzo Canali superó por 2 a 1 a Rivadavia, en un partido que tuvo todos los condimentos que se pueden pedir; entrega, intriga, dominio alternado, golazos, viento, lluvia y hasta relámpagos. El primer tiempo mostró la voracidad inicial de River tratando de asfixiar al rival, hasta que el Panzanegra se ordenó y tomó el control, aunque no pudo traducir su superioridad en el marcador.

En el complemento Román Sánchez puso al Panza arriba, y bajo la lluvia constante quería asegurarse el pasaje a la final. Pero apareció la voracidad de River, y bendecido por la lluvia lo dió vuelta -primero con un golazo de chilena de Nicolás Ponce- y después con un penal muy bien ejecutado por Luciano Conti. Rivadavia dejó todo y más en el terreno, y hasta el último instante pudo haber llevado la definición por penales, pero no se le dió.
Otra vez, como en el Torneo Apertura, serán River y San Carlos los que disputen el título de campeón, en partidos de ida y vuelta.

Quedan 180 minutos para que uno se calce la corona. Y mientras tanto el pueblo futbolero, sea cual fuere la camiseta que ama, puede disfrutar de un juego que no está contaminado y del que podemos estar muy orgullosos. Como dijeron muchos protagonistas: “hay que cuidarlo”, y ahí está el secreto. Las dirigencias de las instituciones y la Liga trabajan a destajo, los protagonistas dentro de los campos de juego se esfuerzan al límite de sus posibilidades, y el público en las tribunas -más allá de victorias o derrotas circunstanciales- acompaña y disfruta. No hay espacios para peleas entre Chiquis, Brujas, ni voracidad política. Que sigamos siendo protagonistas de hermosas jornadas depende de cada uno de los que integramos nuestro amado “fútbol chacarero”.

Nota Anterior

Un linaje que se actúa: Once Piezas llega al escenario del Salón Guerrico

Siguiente Nota

De La Plata a la desazón: los Florio cerraron el año con un fin de semana inesperado en el Procar 4000