25 años del CEF 127: el lugar al que generaciones de arequeros eligieron volver
El Centro de Educación Física N.º 127 “Roberto Luis Brady” celebró este viernes su 25.º aniversario. Hubo alumnos, docentes, ex profesores, autoridades y muchas historias que volvieron a encontrarse. Enrique Ramírez, profesor de Educación Física es parte de ese recorrido, dejó una definición que resume buena parte de la historia: “Acá los alumnos vienen porque quieren”.
Este viernes hubo chicos, jóvenes y adultos. Profesores que están y otros que volvieron. Ex autoridades, familias y personas que alguna vez fueron alumnos. El CEF N.º 127 “Roberto Luis Brady” celebró sus 25 años y, por unas horas, distintas generaciones de San Antonio de Areco volvieron a compartir el mismo lugar.
La institución llegó a su primer cuarto de siglo después de un recorrido que comenzó con mucho menos de lo que tiene hoy. Luis Vaccarini fue su primer director y Ana Mercante, su primera secretaria. Los primeros pasos se dieron en las instalaciones del gimnasio municipal y, con los años, el CEF fue creciendo hasta convertirse en un espacio de referencia para la educación física local.
Hoy recibe desde niños de tres años hasta adultos mayores.
Y quizás por eso una de las imágenes más fuertes del aniversario no estuvo solamente en quienes actualmente concurren, sino también en quienes regresaron.
Enrique Ramírez y una historia que también se cuenta desde los profesores
Estuvo Enrique Ramírez, histórico profesor de Educación Física, ligado durante años a la vida del CEF y uno de esos docentes que atravesaron distintas generaciones de arequeros.
Frente a la cantidad de adultos, jóvenes y niños reunidos para el aniversario, Ramírez evitó apropiarse de aquella construcción y la explicó desde lo colectivo.
“Yo considero que es todo un trabajo en equipo, donde cada uno cumple su rol para que las cosas funcionen. Desde el rol de alumno, desde el rol docente, directivo, profe.”
Para él, lo que se vio este viernes es justamente el resultado de esa continuidad: “Se dio esa conjunción y bueno, es el fruto de tantos años que hoy lo podemos ver reflejado acá”.
Pero hubo una frase suya que explica particularmente bien qué tiene de diferente un Centro de Educación Física.
“El profe de CEF es un profe que está comprometido, porque acá los alumnos vienen porque quieren, no es que vos los tenés cautivos.”
La observación parece sencilla, pero encierra buena parte del trabajo docente que sostuvo estos 25 años. Para que alguien vuelva hay que convocarlo, entusiasmarlo y lograr que encuentre allí algo que quiera seguir compartiendo.
“Si vos no incentivás a los chicos a venir o a los adultos a venir, no tenés grupo. O sea que eso es un valor importante que tienen los CEF”, explicó Ramírez.
De los chicos a los adultos mayores
La profesora Verónica Morgan había explicado, en la previa del aniversario, que aquella institución que comenzó hace 25 años tiene hoy una característica central: es un espacio abierto a toda la comunidad y sin límite de edad.
“Los CEF de la provincia de Buenos Aires son para toda la comunidad, sin límite de edad, desde los tres años”, señaló.
Por sus actividades pasan niños, adolescentes y jóvenes, pero también numerosos grupos de adultos y adultos mayores, hombres y mujeres. Hay prácticas deportivas y ludomotrices, encuentros, viajes e intercambios con otras localidades.
Sin embargo, Morgan eligió destacar algo que sucede alrededor de esas actividades y que no siempre aparece en una planificación deportiva:
“No es solamente venir a practicar una actividad deportiva o ludomotriz, sino el encuentro con el otro, que es tan importante.”
Ese espíritu también explica la convivencia y articulación con otras propuestas deportivas de San Antonio de Areco. Para Morgan, el objetivo es sencillo: “Cuanta más oferta deportiva haya para toda la comunidad, bienvenido sea”.
Ramírez disfrutó especialmente el reencuentro. Recordó compañeros, profesores, el cuerpo médico y a quienes fueron poniendo, como él mismo dijo, “la camiseta del CEF” a lo largo del tiempo.
“Lo disfruté mucho desde mi rol, los compañeros que tuve en su momento, desde el cuerpo médico, los profes”, contó.
Y terminó mirando menos hacia atrás que hacia lo que tenía delante: “Cada uno cumplió su rol y bueno, ahora vemos el fruto de tantos años.”
Veinticinco años después de aquellos primeros pasos, probablemente ese fruto haya sido lo más sencillo de reconocer este viernes: profesores que regresaron, docentes que continúan, adultos que siguen encontrando allí su espacio y chicos que recién empiezan a construir su propia historia con el CEF.
Porque el CEF 127 cumplió 25 años, pero su historia no quedó guardada en una placa ni en una fecha: sigue entrando todos los días por la puerta.














