La historia que habla bajo nuestros pies: apareció otro túnel en la histórica Casa Chichí
Hay lugares que parecen quietos, inmóviles en el tiempo, aunque por dentro están llenos de historias. Esquinas que vemos todos los días, fachadas que creemos conocer de memoria, pero que todavía guardan secretos. En San Antonio de Areco, a veces, basta con que empiece una obra, que se levante un piso o se mire un poco más abajo, para que el pasado vuelva a asomarse.

Esta vez ocurrió en una esquina emblemática, de esas que forman parte del paisaje afectivo del pueblo. Allí, debajo de lo que fue durante décadas un espacio de encuentro, trabajo y vida cotidiana, apareció otro túnel. Uno más. Y con él, la misma pregunta que se repite desde hace años y que nunca termina de encontrar respuesta: ¿cuántos túneles más habrá escondidos bajo Areco?

La escena ocurre en la esquina de Alsina y General Paz, un lugar cargado de historia, de comercio, el pulso cotidiano de Areco. Allí funcionó durante décadas la tienda La Florida, un nombre que atraviesa generaciones y memorias familiares.

María Elena Cantisani recuerda que La Florida no nació en Areco. Venía de otros pueblos: primero de Rojas, luego de San Andrés de Giles. Como el negocio marchaba bien, decidieron abrir una sucursal acá. Así llegaron su mamá, ya casada con un Cantisani de Giles; una señora de apellido Porfirio Méndez, también casada con un Porfirio; y la abuela de Ricardo Sceppacuercia, que vivía lejos, tal vez en Lincoln. Todos vinieron y en 1933 abrieron La Florida en Areco.

Antes incluso, el local había sido Cantisani Méndez Hermanas, con el abuelo al frente. Luego fue Tienda La Florida, atendida por la mamá y la tía Cantisani. La historia siguió su curso: cuando La Florida se mudó a la esquina de Arellano y General Paz, la familia se dividió. Los Cantisani por un lado, los Cavelli por otro. María Elena se fue a la nueva esquina y allí nació Casa Chichí, llamada así por el histórico sobrenombre de la mamá de Ricardo y Marcela Sceppacuercia.

La tienda original cerró hace unos 18 años. Para algunos, parece más tiempo; para otros, menos. Los recuerdos se mezclan, pero la nostalgia permanece intacta. Fueron casi 70 años de historia comercial y familiar en ese mismo espacio. Hoy, el lugar cambia otra vez: los Ramírez lo vendieron, y el local fue adquirido por los propietarios del comercio “Me encanta”, que está haciendo todo nuevo. Piso, techo, interiores: todo. El frente se conserva, pero se revoca. Incluso la curva de la esquina está siendo transformada.
Y en medio de esas reformas apareció el túnel.
Nadie lo esperaba. “Mirá que nací ahí, me crié ahí, hasta los veintipico de años… nunca vimos un túnel”, dice María Elena, con sorpresa genuina, a quienes conocieron cada rincón del lugar.

Y agrega: “Ah, y la tristeza mayor fue que yo de chica soñaba que arriba había como, no sé, para mí era algo imponente esas maderitas arriba.
Y cuando entré el otro día, porque dos veces quise entrar cuando estaba todavía y no me dejaron.
Y cuando entro veo que han sacado todo.
A mí me da nostalgia, como te digo.
Nací y me crié ahí, hasta los veintipico de años.”
Este hallazgo no es un hecho aislado. Se suma a otros túneles que oportunamente se encontraron en Areco y que fueron contados hace muchos años en el programa “Tal como somos” cuando lo hacía Pichi Giacomantone, uno de los que iniciaron esta productora junto a Daniel Bosco y al mencionado Ricardo. Uno de esos túneles, según se decía, iba desde el Museo Usina Vieja hasta el Mitre. Otro, desde la zona de la Usina Vieja hasta el Monte Pío, en Matheu y Belgrano. Este nuevo túnel se suma a esa red de misterios subterráneos que siguen despertando curiosidad.
El lugar, además, conserva una belleza particular. Aunque lo están reacomodando por fuera y por dentro, se pudieron ver imágenes: un techo divino, una estructura imponente.
Hoy, el espacio se renueva. Pero debajo, la historia sigue intacta. Familias locales, vecinos de toda la vida, descubren que bajo sus propias casas y comercios había algo que ni ellos mismos sabían. Otro túnel. Otra historia. Otro secreto de Areco que sale a la luz y nos recuerda que, en este pueblo, todavía hay mucho por descubrir.






