Ejecutivo vs. Bomberos, Segunda temporada: el kit que nunca llegó y la política que no articula

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La política local en modo novela, mientras el pueblo no sale de la preocupación cada vez que llueve.

(La respuesta del intendente Francisco Ratto sobre este tema será publicada en una segunda parte, para que los vecinos puedan comparar directamente el discurso oficial con los hechos concretos)

La calma que habla: la voz de Bomberos

En sus declaraciones públicas, Javier Zeballos, integrante de Bomberos Voluntarios, buscó evitar alarmar a la población ante la posibilidad de nuevas lluvias intensas. “Estamos con los elementos que siempre contamos y con la gente que contamos, y no hay ningún problema”, dijo. Sin embargo, al avanzar en la entrevista, aparecieron las grietas.

Contexto político: el “culebrón” continúa

Durante la inundación de mayo, en vez de dar una respuesta coordinada, el intendente Francisco Ratto y el jefe de Bomberos, Guillermo Testoni, se enfrentaron públicamente, abriendo un conflicto político-institucional en plena emergencia.
Zeballos evita confrontar directamente, pero sus respuestas -evasivas, circulares y llenas de “no sé si” y “eso no depende de nosotros”- dibujan con claridad el vacío de articulación política e institucional que persiste cuatro meses después.

A la vez, al agradecer y mostrarse colaborativo, intenta no encender más el conflicto públicamente, aunque la tensión es evidente para quien conoce el trasfondo. Su discurso, en apariencia diplomático, deja entrever que la novela iniciada en mayo sigue abierta y sin resolver.

Zeballos transmite calma hacia afuera (“no hay problema”, “vamos a responder”, “que se queden tranquilos”), pero introduce aclaraciones y desvíos que dejan al descubierto que no hay un protocolo claro ni coordinación sólida entre las áreas responsables.
Habla como si todo estuviera bajo control, pero cada frase revela un engranaje institucional trabado y mal comunicado.
A casi cinco meses de la última gran inundación, no existe un nuevo protocolo integral ni articulación firme ante la inminente temporada de lluvias.

Además, Zeballos menciona reuniones con el hospital para “solucionar temitas”, lo que evidencia que Bomberos intenta articular por su cuenta ante la falta de conducción política.
A la vez, admite que “hay que unir varias cosas para hacer un buen protocolo”, una frase clave que -sin decirlo frontalmente- deja claro que esa unión institucional simplemente no existe hoy.

Para quienes no recuerdan ese episodio, acá podés leer el enfrentamiento entre Ratto y Testoni durante la inundación de mayo, que marcó el inicio de este conflicto institucional abierto.

El kit que no llegó: gestión trabada

El episodio más revelador fue el del kit provincial: un equipamiento clave para situaciones de inundación que la Provincia había destinado a Bomberos, pero cuya llegada se trabó en el municipio.
Bomberos hizo el pedido, envió la nota al Ejecutivo, y esa gestión debía ser avalada por la intendencia para llegar al Ministerio de Ambiente. No ocurrió. La nota “no llegó” y el kit fue dado de baja. Ahora, los bomberos intentan reflotar la gestión por otros medios, saltando la vía municipal.

Entre reuniones aisladas con el hospital y protocolos “en construcción”, Zeballos dejó entrever lo que todos saben, pero pocos dicen en voz alta: la coordinación institucional está deshilachada. 

No es “solo un kit”: gestión política ausente

Entre los vecinos circula una pregunta recurrente: “¿tanto lío por un kit?”. Pero no se trata solo de un conjunto de herramientas: es la muestra concreta de cómo Areco pierde oportunidades por falta de gestión política real.

Mientras municipios peronistas acceden a créditos millonarios y Zárate recibe equipamiento provincial pese a ser opositor, Areco vuelve a quedar afuera. Y eso ocurre pese a que el intendente Francisco Ratto insiste en que mantiene “una excelente relación con la Provincia”.

En los últimos días, el gobierno bonaerense anunció nuevas líneas de crédito por más de 300 millones de pesos para fortalecer la economía social. Nueve municipios firmaron convenios para acceder a estos fondos: cooperativas, clubes, mutuales y otras organizaciones podrán obtener créditos de hasta 150 millones de pesos, con importantes subsidios de tasa.

El caso Zárate desarma la excusa partidaria. Allí gobierna Marcelo Matzkin (PRO/LLA), opositor a Axel Kicillof. Sin embargo, el cuartel de Bomberos recibió un kit de emergencia completo. La diferencia fue la gestión política local: la diputada Agustina Propato (oficialista, con inserción real en el territorio) hizo las gestiones necesarias para que los recursos llegaran, sin importar el color político del intendente.

Areco: entre la retórica y la realidad

Si, la Provincia prioriza a los propios, pero no excluye a los opositores cuando hay interlocutores eficaces, la pregunta cae sola: ¿Por qué San Antonio de Areco no aparece en ninguno de estos programas ni accede a equipamiento como el de Zárate?

La respuesta no parece estar en una discriminación política, sino en la ausencia de gestión local efectiva.
Mientras Ricardo “Cura” Alessandro (Salto) ocupa un lugar en la mesa provincial y Propato actúa como puente en Zárate, en Areco no se advierten actores -ni del Ejecutivo ni de otros espacios locales- que estén cumpliendo ese rol estratégico de vinculación con La Plata.

La tan proclamada “excelente relación con la Provincia” no se mide en frases, sino en políticas ejecutadas y recursos concretos que llegan al territorio.
Y en ese terreno, Areco vuelve a quedar afuera de la foto.

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