Una esquina de Areco se transforma con arte y un mensaje sobre el reciclado
La Cooperativa 27 de Octubre y la Escuela de Arte Gustavo Chertudi trabajan en un mural que busca visibilizar la tarea de los recicladores y promover el cuidado de los espacios públicos. La obra se realiza en la esquina de Guido y Aristóbulo del Valle y será inaugurada próximamente.
Una esquina conocida Areco está cambiando su aspecto. Sobre una de las paredes del edificio donde antiguamente funcionaba ENTEL, en Guido y Aristóbulo del Valle, comienza a tomar forma un mural que combina arte, conciencia ambiental y reconocimiento al trabajo de quienes se dedican al reciclado.
La iniciativa surgió de Marcela D’Amico, integrante de la Cooperativa 27 de Octubre, quien a comienzos de este año comenzó a pensar en una propuesta artística que permitiera acercar a la comunidad el trabajo que realizan diariamente los recuperadores urbanos.
El proyecto encontró acompañamiento en la Escuela de Arte Gustavo Chertudi. El primer contacto fue con Federico Mercado y, a partir de allí, docentes y estudiantes comenzaron a desarrollar una propuesta que incluyó visitas a la planta de reciclado, intercambio de experiencias y la elaboración del diseño.
La propia escuela consiguió el espacio para realizar la intervención, en una esquina que, según explicó D’Amico, presenta problemas de mantenimiento y cuidado.
El mural representa distintas tareas vinculadas con la recuperación de residuos y pone en primer plano a los trabajadores. Pero también busca transmitir un mensaje sobre la importancia de cuidar el ambiente y reconocer a las personas que sostienen esta actividad.
“Detrás del reciclado hay seres humanos que trabajamos con esto por un mundo mejor”, expresó D’Amico al explicar el sentido de la iniciativa.
La obra ya atravesó su segunda jornada de trabajo y tendrá una nueva instancia el viernes 13 de noviembre, cuando los estudiantes continuarán con los detalles finales. Posteriormente se realizará una inauguración, cuya fecha será anunciada.
Desde la Cooperativa aclararon que el inmueble no se encuentra abandonado y agradecieron la posibilidad de utilizar una de sus paredes para desarrollar el proyecto.
La intervención también invita a mirar de otra manera los espacios de la ciudad: una pared puede convertirse en un lugar de expresión, transmitir un mensaje y generar un compromiso compartido con su cuidado.
En este caso, además, el arte permite hacer visible una tarea cotidiana que muchas veces pasa inadvertida: la de quienes trabajan recuperando materiales y contribuyendo a reducir los residuos que genera la comunidad.




