“Nos encontramos una cooperativa sin balances ni documentación”: el desafío de reconstruir la histórica Penn Controls

En pocas líneas

  • La Cooperativa Penn Controls atraviesa una nueva etapa de reconstrucción.
  • Su presidente, José Torné, reveló que la actual conducción recibió una institución suspendida por el INAES, sin balances ni documentación al día.
  • Tras un año dedicado a regularizar la situación administrativa, la cooperativa busca recuperar la actividad metalúrgica que durante décadas convirtió a Penn Controls en una de las fábricas más importantes de San Antonio de Areco.

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Cuando José Torné asumió la presidencia del Consejo de Administración de la Cooperativa Penn Controls en 2024, asegura que el mayor desafío no estaba en las máquinas ni en la producción.

Estaba en los papeles.

“Nos encontramos con que no había libros institucionales, no había balances, no había documentación. Simplemente no había nada. Fue todo reorganizar nuevamente”, recordó al describir el estado en el que la actual conducción recibió la cooperativa.

Esa situación derivó en la suspensión de la cooperativa por parte del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), el organismo encargado de controlar y fiscalizar el funcionamiento legal de cooperativas y mutuales en todo el país. Durante gran parte de 2025, los socios debieron concentrar sus esfuerzos en regularizar los balances correspondientes a los ejercicios 2021, 2022, 2023 y 2024 antes de poder volver a pensar en el futuro productivo.

En ese proceso, Torné destacó especialmente el acompañamiento de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE).

Según explicó, el gremio, encabezado en San Antonio de Areco por Patricia Medina, afrontó el costo de dos balances, un aporte que permitió comenzar a normalizar la documentación de la cooperativa. Los restantes fueron solventados con recursos propios.

Al mismo tiempo hubo que enfrentar deudas heredadas, entre ellas compromisos con el servicio eléctrico, que comenzaron a cancelarse mediante planes de pago.

Sin producción suficiente para sostener todos los gastos, la cooperativa buscó alternativas para sobrevivir. Se celebraron convenios de asociación para el uso de distintos sectores del predio, percibiendo un canon que permitió generar ingresos mientras avanzaba el saneamiento institucional.

Tras levantarse la suspensión del INAES a comienzos de este año, Torné explicó que recién entonces pudieron comenzar a planificar una nueva etapa para la cooperativa. El objetivo, sostuvo, es volver a poner en marcha la actividad con el perfil que siempre caracterizó a Penn Controls: la producción metalúrgica.

Hoy la cooperativa está integrada por diez socios. Muchos ya están jubilados o complementan sus ingresos con otros trabajos, pero continúan apostando a mantener viva una fábrica que durante décadas fue sinónimo de trabajo para cientos de familias arequeras.

Una historia que forma parte de Areco

La actualidad de Penn Controls sólo puede entenderse mirando hacia atrás.

Durante décadas fue una de las industrias más importantes de San Antonio de Areco y una de las principales fuentes de empleo privado de la ciudad. Cientos de trabajadores pasaron por sus instalaciones, convirtiendo a la fábrica en un verdadero símbolo del desarrollo industrial local.

La crisis económica de fines de los años noventa llevó a la empresa a la quiebra. Sin embargo, lejos de resignarse, fueron sus propios trabajadores quienes decidieron recuperar la planta conformando la Cooperativa de Trabajo 11 de Noviembre.

Aquella lucha contó con el acompañamiento de vecinos, instituciones y distintos sectores de la comunidad que entendieron que no sólo estaba en juego una fuente de trabajo, sino también una parte de la identidad productiva de San Antonio de Areco.

Gracias a ese esfuerzo colectivo, Penn Controls logró mantenerse en pie bajo el modelo cooperativo. Desde entonces atravesó distintas etapas, algunas de crecimiento y otras muy difíciles, pero nunca dejó de representar para muchos arequeros el símbolo de una fábrica que la comunidad se negó a perder.

Más de veinte años después, esa pelea continúa.

Ya no se trata únicamente de sostener una planta industrial. También se trata de preservar el legado de quienes lucharon para recuperar la fábrica y de quienes hoy siguen trabajando para que no vuelva a apagarse.

Torné reconoce que el contexto industrial cambió y que algunos rubros dejaron de ser competitivos frente a la importación de productos más económicos. Sin embargo, sostiene que el camino sigue siendo fortalecer la actividad metalúrgica, convencido de que la cooperativa todavía tiene mucho por aportar.

Al cierre de la entrevista dejó un mensaje que resume el espíritu de esta nueva etapa.

“A los socios y ex empleados de Penn les digo que se acerquen. Esta es la casa de todos. Mientras esté yo, siempre va a ser así.”

Detrás de cada balance presentado, de cada deuda cancelada y de cada nuevo proyecto, sigue latiendo el mismo objetivo que movilizó a aquellos trabajadores hace más de dos décadas: mantener viva una de las fábricas que marcó la historia industrial de San Antonio de Areco y que aún hoy continúa dando pelea para seguir produciendo.

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