“Monte Vale 2”: arte y naturaleza en una propuesta que crece en Areco

Con una gran convocatoria, se realizó este sábado una nueva edición de Monte Vale, el festival de arte en la naturaleza que tuvo lugar en el predio La Margarita de Areco. La propuesta, que se desarrolló entre las 11 y las 19 con entrada libre y gratuita, reunió a más de 25 artistas y sumó además música en vivo, cantina y espacios de encuentro durante toda la jornada.

El proyecto, que ya transita su segundo volumen, nació a partir de la iniciativa de la artista local Catalina Guerrico, con la intención de generar un formato distinto para acercar el arte al público. “La idea fue sacar al arte de lo acartonado”, explicó, en referencia a la búsqueda de romper con los esquemas tradicionales y trasladar la experiencia a un entorno natural.

En ese sentido, el monte se convierte en parte esencial de la propuesta. Las obras se integran al paisaje con una intervención mínima, lo que permite que cada pieza dialogue con el entorno. El recorrido, armado especialmente para la ocasión, mantiene la esencia del lugar y propone una experiencia distinta a la de una sala convencional.

Uno de los ejes destacados de esta edición fue el trabajo con hongos, una línea que la artista viene desarrollando desde hace años y que en este espacio adquiere una dimensión particular. A partir de ejemplares que crecen naturalmente en el predio, se realizaron intervenciones a escala que buscan visibilizar su importancia en los procesos de la naturaleza.

La muestra contó con la participación de una amplia diversidad de artistas, entre ellos Sole Morgan, Marcela Salcedo, Catalina Guerrico, Sofía Mishukix, Belisario Arbuco, María Draghi, Santiago Dufaur, Cecilia de la Fourniere, Mariana Denardi, Juan Balbiani, Julio Fierro, Tania Degoy, Maru Haucke, Delfina Riadigos, Julián Clancy, Febe de Felipe, Owen Tossounian, Yasmín Pérez, Tomás Ponti, Ezequiel Bidegorry, Zoila Jewelery, Irene Bauer, Julieta Rigabert, Lorena Rodríguez, Carina Gasparin y Pedro Inchauspe, entre otros.

Además del recorrido artístico, la jornada propuso un espacio social con música en vivo y servicio de cantina, generando dos experiencias complementarias: por un lado, la contemplación de las obras en el monte, y por otro, el encuentro y disfrute colectivo.

Pensado como un evento abierto y familiar, el festival busca acercar el arte a nuevos públicos, especialmente a quienes no suelen participar de este tipo de propuestas. La respuesta fue contundente, con una importante cantidad de visitantes a lo largo del día.

De cara al futuro, ya se proyecta una nueva edición para la primavera, con la intención de seguir ampliando la convocatoria y consolidar este formato que combina arte, naturaleza y comunidad en un entorno único de Areco.

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