Areco suma un Club Lego: juego, aprendizaje y comunidad para chicos
Un grupo de profesionales lanzó en San Antonio de Areco una nueva propuesta educativa y recreativa: el Club Lego, un espacio pensado para que chicos y chicas puedan jugar, crear y aprender en grupo a través de la construcción. La iniciativa es impulsada por la licenciada en Psicopedagogía Liliana Méndez, la licenciada en Psicopedagogía y en Ciencias de la Educación Roxana Tamborelli y la docente de robótica Mariana Tamborelli.
La propuesta fue presentada en el programa televisivo De Pura Sceppa y surge como respuesta a la necesidad de generar espacios de encuentro entre pares, en un contexto donde el juego espontáneo fue perdiendo lugar frente al uso de pantallas.
La propuesta no se limita al armado de figuras, sino que apunta a estimular habilidades cognitivas, emocionales y sociales. A través de dinámicas grupales, los participantes trabajan en equipos reducidos, donde cada integrante cumple un rol dentro de un proyecto común. Esto implica dialogar, tomar decisiones, respetar turnos, desarrollar empatía y resolver problemas de manera conjunta.
El eje está puesto en el aprendizaje colaborativo. Los chicos no reciben instrucciones rígidas, sino que construyen a partir de sus propios intereses, con propuestas adaptadas a cada edad. Los proyectos pueden incluir desde escenarios y ciudades hasta personajes o temáticas como autos, dinosaurios o robots.
Además, el proceso de construcción se plantea como una experiencia en sí misma: no todo se resuelve en una sola clase, sino que se trabaja por etapas, incorporando la idea de paciencia, continuidad y tolerancia a la frustración. También se promueve la capacidad de revisar errores, desarmar y volver a intentar.
El club funciona en la Biblioteca Belgrano, un espacio elegido no solo por su infraestructura sino también por su valor simbólico, ya que combina el mundo de los libros con la creación de historias propias a través del juego. Incluso se prevé que los chicos puedan desarrollar narrativas con sus construcciones, incorporando herramientas como el stop motion para darles vida a sus creaciones.
En una primera etapa, la propuesta estará orientada a chicos de entre 6 y 12 años, divididos en grupos por edades. Las actividades comenzarán en junio, los días martes, con encuentros semanales.
Si bien en esta instancia no se incluirá robótica, el proyecto tiene como objetivo crecer e incorporar nuevas herramientas tecnológicas en el futuro. También se plantea a largo plazo la posibilidad de sumar propuestas para adultos, teniendo en cuenta el interés que despierta este tipo de actividades.
Desde la organización destacan que el objetivo principal es recuperar el valor del juego compartido, generar comunidad y ofrecer un espacio donde los chicos puedan expresarse, crear y aprender juntos.



