4 de julio: Mártires Palotinos, recuerdo permanente
En el marco de la plazoleta que los recuerda, se realizó este domingo el homenaje a los Mártires Palotinos – padres Alfredo Kelly, Alfredo Leaden, Pedro Dufau y seminaristas Emilio Barletti y Salvador Barbeito – en un nuevo aniversario de aquella atroz madrugada del 4 de julio de 1976.
A 47 años, se cumplió el programa previsto, con el responso y ofrendas florales en la tumba Emilio Barletti el sábado en el cementerio, y el domingo, tras la misa de 11 en San Patricio, se congregaron en la plazoleta familiares, amigos y vecinos, así como el intendente Francisco Ratto, la presidente del Concejo Deliberante Gabriela Morrow, concejales de los dos bloques y autoridades partidarias.
A continuación de las ofrendas florales, siguió la palabra de Fray Jorge Scampini, amigo de la infancia de Emilio y de su hermano Gastón y testigo de los hechos. Con su testimonio, recordó ese momento en la esquina de Estomba y Echeverría en Belgrano, a la espera de la llegada del doctor Savanti acompañando al padre Kevin O’Neill, junto a Camilo Fagnani, Pascual Giuliano y la hermana Alicia. Pudo entrar a la casa, ayudar a acomodar los bancos en el templo para el velatorio y luego” hubo una larguísima, larguísima espera hasta que entregaron los cuerpos casi a la madrugada”.
De ese tiempo, Fray Jorge recordó aquellos encuentros en días posteriores con el padre O’Neill: ” Eran visitas de largos silencios, porque no salían palabras. Y una tarde que era de una tristeza total, el padre O’Neill dijo, yo me pregunto, ¿Qué nos estará pidiendo Dios a partir de todo esto?”
“Esperamos el reconocimiento eclesial” como mártires – señaló en otro pasaje – “la gran pregunta es si en el modo en el cual hacemos memoria de ellos, permitimos llegar a ese reconocimiento o quedamos enredados en visiones intermedias que hacen que muchos no puedan ver aquí a alguien que haya entregado la vida por Cristo”.
En un testimonio que profundizó sobre la Pasión según San Juan y la mirada de los teólogos medievales como Pedro de Poitiers, Fray Jorge reflexionó sobre el vínculo que unía a “los cinco”, sin dudas “un camino de consagración y de fidelidad a Cristo. Que explica la pregunta que se formulaba el padre O’Neill“.








